martes, 12 de junio de 2018

PINTORES PAISAJISTAS. José Luis Checa


Nació en 1950 en el Cabañal y su destino no parecía orientado hacia la pintura. En casa hacía falta dinero y tuvo que ponerse a trabajar bien pronto, en lo que fuera. Siguiendo la tradición familiar se empleó en la Tabacalera, empaquetando cigarrillos, y fue pinche de cocina. El gusanillo de la pintura terminó de prender en el cuando tenía 25 años. Por entonces pintaba en los muelles del puerto de Valencia. Y allí ocurrió el pequeño milagro que le conduciría hacia la espléndida trayectoria profesional que hoy despliega José Luis: Me adoptaron los pintores del famoso grupo Pont de Fusta.
 

Checa es un artista de retina, alerta e hipersensible al que le conmueve la hermosa y cambiante epidermis de la naturaleza; un pintor enamorado de la luz, el cielo, las nubes, el agua.... y por lo mismo será siempre un paisajista que es lo que fueron, esencialmente, los antiguos y más puros afiliados al impresionismo. 

Tiene un aire de Sorolla que a el le gusta y hasta cultiva inconscientemente. José Luis Checa es un pintor impresionista, como Sorolla, salvando las distancias, verdaderamente físicamente recuerda a Sorolla, barba poblada, sombrero de paja cuando pinta y una pincelada impresionista que transmite toda la luz y el color de las playas del Cabañal y la Malvarrosa. 


A partir de ahí empieza un largo recorrido de autodidacta, pero con el encomiable apoyo técnico de Guillemot, que fue quien me mostró la técnica, la base. Nunca fue a una escuela regular de pintura, pero llegó a un acuerdo tácito con Guillemot: “Yo le llevaba en mi coche y el me enseñaba”

Pinta del natural y reinterpreta lo que ve, aunque luego se retoca en el estudio. Confiesa que, como artista profesional, fue la relación con Galería de Arte Subastas de Valencia la que le dio el espaldarazo definitivo para lanzarle.


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