miércoles, 27 de junio de 2018

Esparta (Capítulo 2): Los orígenes


Si la ciudad de Esparta no ha libado restos arqueológicos anteriores al siglo IX a.C., no ocurre lo mismo con Terapne o Amiclea, ciudades de la Laconia con abundantes restos de época micénica. Estos aqueos, usando el étnico empleado por Homero, o protohelenos como también se les llama, parece que alcanzaron el Peloponeso a comienzos del segundo milenio o quizá algo más reciente, según se desprende de ciertos elementos nuevos que se mezclan con la influencia que carece la Creta minoica. 

La naturaleza de estos aqueos, está aún lejos de ser claramente definida, si tenemos en cuenta su relación, según últimas tendencias históricas, con los dorios. Es precisamente a los dorios a quienes se atribuye la formación del estado espartano. La sustitución y sometimiento -si hubo tal- de los aqueos por los dorios es capítulo de la historia griega que aún obtiene interpretaciones encontradas. El mismo nombre de dorios se acepta pos los investigadores de manera un poco convencional. 

Es en el mito del retorno de los Heraclidas, donde encontramos la primera interpretación al profundo cambio que se produce en el Peloponeso hacia el 1200 a.C. Según el mismo, los dorios, procedentes de la Dorida y anteriores ocupantes de la Ftiotide, hacia el siglo XII u XI a.C. según los cálculos genealógicos que los antiguos indicaban y bajo la guía de los descendientes de los Heraclidas, habían vuelto a su territorio de origen, el Peloponeso. 

Los tres jefes de los dorios serian, Temeno, Cresfonte y Aristodemo que, llevando a su pueblo hasta el golfo de Corinto, habían cruzado el mar en Naupacto y avanzado hacia Laconia y Mesenia a traves de la Argólida, sometiendo a sus habitantes. 


A Temeno, según la tradición, le correspondió la Argólida, a Cresfonte, Mesina, y a los dos hijos de Aristodemo, Eurístenes y Procles, la Laconia. Esta tradición es, a grandes rasgos, la que conocemos como invasión doria o aún como el retorno de los Heraclidas. En la antigüedad, esta tradición fue aceptada como verdadera y aún se sigue manteniendo por una parte de la investigación histórica actual. El descubrimiento de la época micénica y su aparentemente inexplicable e improvisado fin, vino a añadir nuevos defensores de la tradición. 


Es indudable que el mundo griego, a partir de los comienzos del siglo XII a.C. experimenta un cambio profundo: las majestuosas tumbas micénicas son abandonadas, los castillos de los príncipes caen en ruinas y la arquitectura entra en regresión o casi en abandono al igual que la pintura o la escultura, con cambios de los estilos artísticos y con la desaparición de la escritura. Estos cambios bruscos parecían la mejor confirmación a la tradición de la invasión doria y de hecho, como ya he dicho, aún se sigue pensando así por parte de ciertos estudiosos de reconocido prestigio. 


La tesis opuesta a esta invasión tiene su origen en las teorías de K.I. Beloch, que piensa que los cambios que se producen a comienzos del siglo XII a.C. habría que explicarlo por causas internas, no por invasiones. En todo caso la fundación de la ciudad de Esparta, no parece ser anterior, por los datos arqueológicos de que disponemos, al siglo IX a.C. Se supone que para esta fecha ya dominaría la llanura formada por el alto valle del Eurotas, aunque las luchas que marcan la consolidación del estado espartano se presenten muy oscuras.

1 comentario:

  1. Pero la pérdida de la escritura ¿no demostraría una gran crísis? Porque es muy fuerte que se llegue a perder.

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