jueves, 10 de mayo de 2018

Mitología Azteca (Parte Primera)




Para los aztecas, el mundo pasó por cuatro "Edades" o "Soles", y cada edad tenía su propio dios reinante, finalizando con un acontecimiento dramático. La primera edad, fue creada por Tezcatlipoca, dios de la tierra, aunque su creación no fue perfecta ya que los seres humanos eran gigantes y además sólo creó medio sol. Esta era finalizó con los hombres devorados por los jaguares. En la segunda edad reino Quetzalcóatl, dios del viento, que acabó con la destrucción del mundo por los huracanes y los hombres transformados en monos. La tercera edad, corresponde a Tláloc, dios de la lluvia y señor del rayo, y finalizó con una lluvia de fuego, de la que sólo escaparon de la destrucción, aquellos hombres que lograron convertirse en pájaros. Por último, con Chalchiuhtlicue, diosa del agua, dio comienzo la cuarta era, cuyo final estuvo presidido por una inundación que transformó a los hombres en peces.
Chalchiuhtlicue
Para los aztecas su era presente era el Quinto Sol, gobernado por Tonatiuh, y como las anteriores eras, ésta llegaría a su fin sacudida por un cataclismo. La creación de los seres humanos de esta quinta era se atribuye al dios Quetzalcóatl, quien, según la leyenda, descendió al inframundo para recoger los huesos de los seres humanos de los períodos precedentes y sobre ellos esparció su propia sangre para transformarlos en seres vivientes.

Según cuenta el mito mexica, los dioses, tras la muerte del cuarto sol, buscaban al quinto sol. Encontraron a dos dioses: a Tecusiztécatl, cobarde pero orgulloso, y Nanahuatzin, noble aunque muy pobre. Se sentaron alrededor de la fogata para sacrificios, y los dioses les dijeron que debían sacrificarse en la misma pira para ser el quinto sol. Tecusiztécatl se metió en la pira y al sentir dolor, se salió. Quedando manchado como cobarde y se cuenta que así surgieron las manchas en el jaguar. Después, se metió en la pira Nanahuatzin, entonces salió una chispa hacia el cielo y se iluminó, surgiendo así el quinto sol. Luego de ver Tecusiztécatl al dios pobre, que se había convertido en el quinto sol, le dio envidia y se metió en la pira, surgió una nueva chispa, se lanzó al cielo y apareció un segundo sol. Pero a Tecusiztécatl lo mataron los dioses menores y se convirtió en la Luna. Nanahuatzin tras esto, se autonombró Tonatiuh que significa “el Sol”.

La mitología azteca es tributaria de los pueblos que le precedieron, asimilando sus divinidades y adaptándolas a las propias. Según ellos, el dios absoluto y omnipresente era Ometecuhtli, quien creó a Tonacatecuhtli y Tonacacihuatl, señor y señora de la subsistencia. La pareja engendró a su vez a cuatro hijos, quienes constituyeron el más importante panteón divino de los aztecas.

Ometecuhtli y Omecihuatl
El mayor era Tezcatlipoca rojo, nombrado así porque nació colorado. Los Uexotzinco y Tlaxcala, lo tenían por su dios principal y le llamaron Camaxtli.

Tezcatlipoca rojo
El segundo, Tezcatlipoca negro, omnipresente, conocía todos los pensamientos y los corazones; así es que lo llamaron Moyocoya, cuyo significado es el de todopoderoso.

Tezcatlipoca negro
Al tercero lo llamaron Quetzalcóatl, conocido también como Noche y Viento.

Tezcatlipoca azul

Qutzalcoatl
El último Huitzilopochtli, lo llamaron Señor del Hueso o La Culebra con dos Cabezas, a quien los mexicas tuvieron como su dios principal.

Tezcatlipoca blanco
Según el mito creador del universo azteca, los cuatro hermanos se reunieron para crear una obra que los dignificara como dioses, y así fue como crearon al hombre Oxomoco y a la mujer Cipactónal, para establecerlos en la Tierra. Luego les ordenaron tener descendencia para que les rindieran honores. También crearon los mares, las montañas y los animales. Convinieron también en nombrar a Quetzalcoatl y Huizilopochtli para que impartieran las órdenes a los hombres. Estos dioses crearon al resto de divinidades y cada una tuvo un poder sobre la naturaleza. Crearon el cielo, con trece niveles, para morada de todas las deidades. Los cuatro primeros constituían el llamado Teteocán, con las tormentas, el Sol, el firmamento, las estrellas y la Luna. Los siguientes niveles se conocían con el nombre de Ilhuicatl eran residencia de los dioses del fuego, del de la estrella de la tarde y del Sol. El nivel más elevado lo ocupaba el dios Ometecuhlti, el supremo creador. En muchas leyendas aparece como mujer, Omecihuatl.
Tlazolteat
Bajo la Tierra se hallaban los nueve niveles que constituían el inframundo, conocido con el nombre de Mictlán, el lugar de los muertos. En el nivel inferior vivía Mictlanteutli, el dios de la muerte. La travesía de estos inframundos era muy dolorosa hasta llegar al noveno nivel, donde los difuntos encontraban el descanso eterno junto a Mictlanteutli. Sin embargo, también existía para los aztecas la posibilidad de ir al cielo para las madres que fallecían en el parto o para los guerreros que perdían la vida en la batalla. En ambos casos se podía acceder a Tlalocán, el primer Cielo regido por Tláloc.


Todas las imágenes son gentileza de socialhizo.com

1 comentario:

  1. Muy interesante relatos sobre la creencia de los Aztecas sobre el origen del mundo.

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