miércoles, 27 de junio de 2018

Mantícora, Mitología Persa


La Mantícora es una bestia monstruosa. Su nombre significa “devorador de hombres”. Para conocer sus orígenes debemos remontarnos a la antigua Persia, donde sus relatos mitológicos hablaban de la existencia de un monstruo cuya predilección era alimentarse de carne humana. Desde la corte del rey Artajerjes II, cuyo reinado se ubica en el siglo IV a.C., el conocimiento de la leyenda de la Mantícora se trasladó hasta la Grecia Antigua por medio de un médico griego que prestaba servicios al rey. Estamos hablando de Ctesias. 

Según las descripciones de Ctesias, en su obra Historia de Indias, la Mantícora era un monstruo de grandes proporciones, medía 5 metros de largo y podía llegar a tener una altura cercana a los 3 metros. Poseía el cuerpo y la cabeza de un león, aunque con rostro humano y la cola de un escorpión, alas gigantescas similares a las de un murciélago y su principal característica era que podía disparar unos enormes aguijones venenosos con los que mataba a su presa, a la que luego comía con furia. Las Mantícoras poseían territorios muy delimitados entre ellas, cada una ocupaba un radio de 50 kilómetros de zonas boscosas. Durante la Edad Media, los alquimistas se afanaron por encontrar rastros de la Mantícora, ya que consideraban que el veneno de los aguijones que lanzaban, eran necesarios para muchas de sus pócimas. Según la leyenda, el monstruo, mientras engullía a sus víctimas emitía un suave canto que advertía a los merodeadores del bosque sobre la presencia de la Mantícora. 

En la antigüedad, la presencia de animales monstruosos y de gran peligro servía a los sabios de la época para, por medio de simbologías, resaltar hechos y valores. Se dice que la Mantícora merodeaba por bosques muy oscuros y cuando detectaba la presencia de algún hombre comenzaba a revelarle secretos y conocimientos muy profundos, los hombres sedientos de conocimientos se acercaban cada vez más a esta bestia, seducidos por todos los conocimientos que estaba recibiendo, y cuando ya estaban a una distancia cercana, las Mantícoras disparaban con su cola sus aguijones venenosos provocando la parálisis y posterior muerte de su presa, a la que devoraban sin dejar ningún rastro. 

Con estos relatos podemos observar como en la antigüedad se pretendía poner en evidencia que el excesivo conocimiento era peligroso para aquellos que no tuvieran las condiciones sociales y humanas necesarias para poseerlo. 

La simbología se completaba con la aseveración que la Mantícora era un monstruo que reunían en su ser a tres animales peligrosos: el león, el escorpión y el humano. 

Más allá de todas las influencias legendarias que han tenido muchos personajes fantásticos, algunos de ellos han trascendido las tradicionales leyendas para pasar a ocupar páginas importantes de la literatura u obras destacadas de las artes plásticas. 







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