viernes, 29 de junio de 2018

Esparta (Capítulo 3): La expansión lacedemonia


A partir del siglo VIII a.C. Esparta acometerá una política de expansión en el Peloponeso que va a desembocar, al cabo de algo más de siglo y medio de luchas, en la hegemonía lacedemonia en la península. Los capítulos principales de esta expansión los vemos en la tradición historiográfica de Mesenia. Estas se han conservado, bastante fabuladas en Pausanias que, alejado temporalmente de los hechos, utilizó como fuentes dos epopeyas alejandrinas escritas por Mirón y por Rhianus. 

La primera de estas guerras se presenta como una invasión de los espartanos en las ricas tierras de Mesenia, con el fin de anexionarlas a Laconia. En ella según Pausanias, el héroe mesenio es Atistodemos, quién, a pesar de su resistencia en el monte Itome, sucumbe a las armas espartanas. La anexión de Mesenia trae aparejada la conversión de sus habitantes en ilotas o siervos, sin ningún tipo de derechos y bastante oprimidos. 

Aristóteles

Los beneficios de esta anexión parece que fueron acaparados por la nobleza espartana. Ello habría dado lugar a algunas disensiones internas en la misma Esparta, si nos atenemos a lo que la tradición establece cuando nos describe los motivos que impulsaron la fundación colonial de Taras o Tarento, en la península italiana. 


Hacia la segunda mitad del siglo VII a.C. tiene lugar la llamada Segunda Guerra de Mesenia, ateniéndonos a la terminología de Pausanias. La causa de la misma, se cree fue una revuelta de los mesenios contra el yugo lacedemonio. Parece que costó bastante sofocar la revuelta. El éxito espartano se achaca, a la traición del rey de Orcomenos, uno de los aliados de los mesenios. Esta Segunda Guerra de Mesenia, marca uno de los hitos fundamentales de la historia de Esparta, e inaugura una nueva época. Su fin significa el el comienzo de una serie de reformas, tanto políticas como económicas e ideológicas, que configurarán el estado espartano en sus aspectos más característicos. 

Tirteo

A esta segunda guerra, está asociado el nombre de Tirteo. Sin entrar en detalles de su origen, que Atenas parece atribuirse, este poeta, de cuya obra se han conservado algunos fragmentos, representa el primer espécimen de poesía patriótica. Sus llamadas al valor, a la abnegación de los soldados, a la defensa de su tierra, tienen gran interés para el conocimiento histórico de la época. Por una parte, muestra que el ejército espartano estaba en un estado de conmoción y desorden como no volveremos a encontrarlo mas tarde, en época clásica. Pero también hallamos una concepción nueva, la del soldado-ciudadano, luchando hombro con hombro con sus compañeros para defender el suelo patrio. 

Esto implica un cambio profundo puesto que, la transformación de la táctica militar trajo consigo que
los esfuerzos individuales pasaran a tener menos valor que la fuerza disciplinada de combatientes solidarios. Como Aristóteles ya entrevió, esta nueva táctica había arrastrado cambios políticos, entre los que quizás el más importante era el acceso de un mayor número de personas al gobierno del estado. En todo caso, la poesía de Tirteo predica una estrecha moral y un sacrificio total del ciudadano a su ciudad. 

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