jueves, 17 de mayo de 2018

La Pintura Barroca en Valencia: Francisco Ribalta

Sala Francisco Ribalta en el Museo de Bellas Artes de Valencia



El siglo XVII es por excelencia el Siglo de Oro de la pintura española, y en él florecieron la mayor parte de las escuelas artísticas nacionales, siendo la valenciana una de las más fecundas. Su clientela eclesiástica y conventual promoverá aparatosos lienzos de altar, en los que triunfa de manera portentosa la gloria de los santos, representados con óptica naturalista y conmovedores efectos de luz. 

El predominio del tenebrismo naturalista de influencia italiana había empezado tímidamente en El Escorial, y llega a Valencia de la mano de Francisco Ribalta, quien iniciará una escuela particularmente definida tras su establecimiento en esta capital en 1599. Su producción pictórica es toda una lección del ambiente escurialense con evocaciones de Cambiaso, Zuccaro, Tibaldi, pero en Valencia evoluciona hacia un arte de profundo sentimiento religioso motivado por la contemplación de los cuadros de Sebastiano del Piombo que tenía la familia Vich, como se observa en el Encuentro del Nazareno con su madre. Uno de sus mejores logros naturalistas es San Francisco abrazado al crucificado, en el que una luz dirigida contribuye al arrobo místico y fervorosa entrega del franciscano; y el prodigioso Retablo de la Cartuja de Portaceli, realizado entre 1625-28, del que llama la atención la monumental apostura de los modelos naturalistas, destacando el San Bruno por su intensidad expresiva.

Sueño de la madre de San Eloy Óleo sobre tabla de 115X94

Abrazo de San Francisco al crucificado Óleo sobre lienzo de 233X181,1

Encuentro del Nazareno con su madre Óleo sobre lienzo de 147X189

San Isidro Labrador Óleo sobre lienzo de 179X109




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