viernes, 18 de mayo de 2018

Iglesia de Santa Catalina Mártir en Valencia



Situada sobre el solar de una antigua mezquita, solo es visible la fachada que da a la Plaza Lope de Vega (antigua de les Herbes) y su torre campanario. Se trata de una de las diez parroquias fundacionales de la ciudad, en la conquista de la ciudad por parte de Jaime I en 1238. El arzobispo de Tarragona, Pedro de Albalat, distribuyó el espacio de la ciudad recién conquistada entre diez parroquias, concediendo a cada una un territorio. Una de ellas Santa Catalina Mártir que fue una de las de mayor extensión, abarcando zonas de fuera de las murallas. El Consell municipal (Ayuntamiento) estaba formado por representantes de las diferentes parroquias. Tras crearse en 1529 la parroquia de San Miguel y San Dionisio en el Barrio del Carmen, la parroquia quedaría menguada.

La Iglesia recibió este nombre por deseo del Rey don Jaime I, en honor a una infanta Catalina de la casa de Aragón.

Hacia 1300 se construye en estilo gótico mediterráneo con la severidad cisterciense, aunque el cuerpo principal del templo se construiría en el siglo XIV, entre los años 1367 y 1371 en que se dan por acabadas las obras con la terminación de las capillas funerarias de las familias Arnau de Valeriola y Gregori Simó.

Consta de tres naves con seis tramos en que se ubican las capillas laterales y ábside poligonal iluminado por cinco ventanas con vidrieras. La iglesia está cubierta por bóvedas de crucería entre arcos fajones. Una característica de este templo es que dispone de una girola rodeando la Capilla Mayor. Dispone de girola en la cabecera a semejanza de la Catedral, ésta se abre al presbiterio a través de cinco arcos apuntados con cinco tramos con bóvedas de crucería pentapartitas. El templo se ilumina por las ventanas abiertas tanto en los muros laterales como en el ábside y a los pies del tempo. Las ventanas laterales (doce en total, seis a cada lado), se cubren con vidrieras que representan a diversos santos y que fueron realizadas en Barcelona entre 1966 y 1968.


El 23 de marzo de 1584 el templo sufre un incendio, al remodelarse se cubren los muros con motivos renacentistas. El jueves santo del 29 de marzo de 1648, un nuevo incendio destruyó completamente el Altar Mayor, algunos retablos de capillas laterales, la sillería del coro y el órgano. Se quemaron también los archivos parroquiales y el Sagrario, que logro salvarse, se traslado a la Iglesia de San Martín.

La iglesia disponía de cementerio propio, situado en la actual calle de San Fernando, desapareciendo a principios del siglo XIX.

Entre 1740 y 1785 el arquitecto Felipe Rubio Mulet, acomete una reforma en estilo barroco que supondrá la casi total renovación del templo, se cegó el gran rosetón de los pies, se cambió la cubierta, construyéndose las portadas de la calle Tapinería y la de la Plaza de Lope de Vega, reedificándose la fachada de la calle Tapinería. Desmontándose en 1742 el antiguo campanario situado a los pies de la iglesia en el lado sur.

En el arreglo parroquial de 1902, pierde su titularidad en beneficio de la iglesia de Santa Agustín.

Durante la Guerra Civil, sufrió un incendio y graves destrozos debidos a las bombas, que destruirían el presbiterio y la decoración barroca interior del siglo XVIII, también fue dañada la propia estructura del edificio, llegándose a pensar en su demolición.


El 24 de julio de 1950 la Hermandad de Sacerdotes Operarios Diocesanos del Sagrado Corazón de Jesús, se hace cargo del templo, Hermandad creada en 1883 por el Beato Manuel Domingo Sol.

En 1951 es el arquitecto Vicente Traver Tomás quien comienza las obras de restauración del templo, que son continuadas en 1953 por Luis Gay Ramos. Se eliminó la decoración interior barroca, se consolidó la estructura saneando las bóvedas y construyendo la actual fachada interior, pavimentando también toda la superficie interna. En 1960 aún sin acabar las obras se abre el templo a los fieles y en 1981 es declarada Monumento Histórico Artístico.

Es curiosa la distribución de las capillas laterales, en el lado de la epístola hay seis, mientras que en lado del evangelio solamente dos. Esto se debe a que el lado del evangelio finalizaba en el segundo tramo contando desde la cabecera, el resto eran capillas abiertas directamente a la nave central. Tras la guerra Civil se decidió perforar los muros de contrafuertes, quitar las capillas y dejar este espacio como parte de la nave central, por lo cual en el lado del evangelio no existen naves laterales.

Tiene tres puertas: la principal recae a la Plaza Lope de Vega, una lateral a la calle Tapinería y la tercera a los pies de la torre en la plaza de Santa Catalina. Esta última fachada es de tradición gótica del siglo XIV, sobre su hornacina, del siglo XVIII, encontramos el busto de Santa Catalina. Desde el exterior vemos que la puerta se encuentra en una posición muy forzada como consecuencia de la construcción de la torre barroca, habiéndose comido parte de la jamba izquierda.


La portada de la calle Tapinería es de 1785, existen indicios de un pequeño rosetón cegado, lo que nos dice que debió existir una puerta gótica anterior. A la derecha de la portada y protegido por una cerca de hierro encontramos el Pozo de San Lorenzo; según la tradición en ese lugar estaba la casa donde nació este santo, nacimiento que como sabéis se disputan Valencia y Huesca.

La fachada principal del templo es la recayente a la Plaza de la Vega. En principio, siglo XIV, esta fachada fue gótica aunque a principios del siglo XV se levantó una nueva fachada o imafronte, que a su vez fue sustituida por una barroca en el siglo XVIII. A los pies de esta fachada se emplazaba la "llotgeta del mustaçaf" o almotacén, funcionario municipal que se encargaba de los mercados, higiene pública, además del control de pesas y medidas de la ciudad. Tres argollas, que aun hoy se pueden ver, sujetaban el regatón del mástil, que sujetaba la bandera del tribunal hasta el año 1520.

En las cercanías de este lugar se encontraban las carnicerías y pescaderías en la actual Plaza Redonda. 

La antigua torre estaba situada a los pies de la iglesia en la actual Plaza de Lope de Vega, en ese lugar las mujeres de emparedaban voluntariamente en pequeñas celdas para vivir de las limosnas de los fieles, práctica que fue abolida en 1566 por el Arzobispo Martín de Ayala. La actual torre es de estilo barroco. La primera piedra fue colocada el 5 de octubre de 1688 y se terminó en 1705. Los trabajos los empezó Valero Viñes y a su muerte en 1693 su hermano Juan Bautista Viñes, que las concluyó.

La torre está considerada como una de las torres barrocas más originales de la arquitectura española. Su precio rondó en los 10.000 ducados. De planta hexagonal tiene cuatro pisos más el cuerpo de campanas y un templete. En cada uno de los pisos se abren ventanas abocinadas, algunas cegadas y otras abiertas.

Sobre la cúpula una bola que representa el globo terráqueo y una veleta con los símbolos de la santa permiten alcanzar los 56,12 metros de altura. Y en lo más alto la cruz. El 2 de octubre de 1729 llegaron al grao de Valencia, provenientes de Londres seis campanas para su instalación en la torre. Fueron bendecidas al 9 de noviembre del mismo año y subidas al campanario. El 21 de noviembre se realizó el primer vuelo de campanas. El acceso se realiza por una amplia y cómoda escalera de caracol.

Cuenta la tradición de generación en generación, que en el contrato suscrito entre el arquitecto y la iglesia no se especificó la construcción de una escalera para subir a la torre, por lo que el arquitecto construyó la misma sin el necesario elemento. Percatados del error, hubo que construir la escalera de caracol con posterioridad.












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