viernes, 11 de mayo de 2018

El cuadro que Goya dejó por imposible, Anécdotas de Madrid


Los sucesivos nombres que la Plaza Mayor tuvo a lo largo del siglo XIX, reflejaron los avatares políticos ocurridos en dicho periodo. Pero no sólo la Plaza y numerosas calles cambiaron de nombre, los cambios políticos afectaron también a un cuadro, concretamente a un Goya.

Este cuadro fue pintado y repintado tantas veces, que casi se pierde la cuenta. Alegoría de Madrid es el título de este cuadro realizado por Goya en 1810 por encargo del Ayuntamiento, para presidir el Salón de Sesiones.

En el aparece en primer plano una mujer con un escudo de la Villa, y un grupo de ángeles que sostienen un gran óvalo, en el que el pintor retrató la esfinge de José Bonaparte, entonces rey de España. Cuando José I se vio obligado a huir del país en 1812, el nuevo Ayuntamiento encargó a Goya que borrara el retrato del rey y lo sustituyera por el libro de la Constitución de 1812.

Como al año siguiente José Bonaparte regresó, Goya recibió de nuevo el encargo de restituir el retrato del “rey intruso”. Pero el pintor, un poco cansado de pintar y raspar, traspasó la tarea a José Abas, discípulo suyo.

En 1814, huyó de nuevo el rey José, y otro discípulo de Goya, Dionisio Gómez, volvió a pintar en el cuadro el libro de la Constitución, que duró hasta que Fernando VII regresó a España en ese mismo año de 1814, en que deprisa y corriendo, se pintó su retrato otra vez. Y así permaneció hasta que en 1820, un miliciano rasgó el cuadro con su bayoneta, siendo restaurado en septiembre de 1826 y reponiéndose el retrato de Fernando VII.


Pero sigue este trajín con el desdichado cuadro. Con la llegada de los liberales en 1841, se pintó de nuevo el libro de la Constitución y seguirían las capas sucesivas de pintura y repintura sino fuera por el marqués de Sardeal, alcalde de Madrid, quién, en 1872, mandó raspar todas las capas esperando encontrar lo que Goya pintó inicialmente, pero se encontró que el primer retrato que Goya hiciera de José Bonaparte, había sido raspado también. Por eso, encargó que se pintara la leyenda “Dos de Mayo”, permaneciendo así en la actualidad.

En total, si las cuentas no fallan, siete veces ha sido pintado y repintado este cuadro.



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