viernes, 3 de noviembre de 2017

CASTILLO PERACENSE en Teruel

El nombre de Peracense proviene de Peracens o "Pietra Solez", aunque se han recogido denominaciones como Piedrasolez, Piedraselz, Perasenz y Perasens. El lugar ya fue ocupado durante la Edad de Bronce. Por aquí pasarían iberos y romanos pero no será hasta el siglo X y XI con la llegada de los musulmanes cuando el castillo vuelva a tomar vida. Será durante la Baja Edad Media cuando el castillo adquiera importancia militar, por ser punto fronterizo entre los reinos de Castilla y Aragón. La primera referencia histórica es pues de época musulmana; un documento nos habla del fuero de Daroca del año 1142 en el, en el nombre del rey de Aragón, el conde de Barcelona Ramón Berenguer IV, dispone "que el castillo ganado al enemigo por vecinos de Daroca queda en poder suyo y de su descendencia, mirando siempre por la utilidad del reino y guardando fidelidad al Rey". En este caso el enemigo eran los musulmanes. 
En el siglo XIII Pedro III el Grande, rey de Aragón, lo utilizó en 1284 para la conquista del señorío de Albarracín. Hasta 1312 perteneció a Juan Ximénez de Urrea, y fue en esta fecha a la muerte de Ximénez de Urrea cuando fue vendido a la Comunidad de Daroca, la cual ya nombraba los alcaides del castillo. Su máximo apogeo fue durante el siglo XIV en el periodo de las luchas entre los reyes de Castilla y Aragón, ya que el castillo se encontraba en la frontera de estos dos reinos. Será en esta época cuando el castillo empieza a tomar su forma definitiva. 
Por documentación medieval conocemos múltiples disposiciones curiosas de esta fortaleza, como y con qué había de mantenerlo, tanto de provisiones de comida, como de armamento. El castillo aparte de proteger la frontera servía de cobijo para víveres y soldados y era punto de descanso de las tropas. Fue utilizado como cárcel por la Comunidad de Daroca. 

El castillo está perfectamente mimetizado con el paisaje, ya que en su construcción, se empleó la misma roca sobre la que se eleva como cantera para labrar los sillares. Construido en piedra arenisca roja llamada rodeno. 
El castillo está formado por tres recintos amurallados concéntricos escalonados topográficamente. El recinto exterior es donde se resguardaban los animales y la población en caso de peligro, en el recinto intermedio se alojaba la tropa y el recinto superior era la vivienda del alcaide y los almacenes de víveres y armamento. 
Murallas La muralla exterior, de formidable anchura, flanquea el único sector topográficamente llano. Es una cuidada, construcción de sillería abovedada y bien conservada. Unas escaleras conducen desde el interior hasta la terraza y los caminos de ronda adyacentes. El foso por el que discurre la nueva carretera, se dispuso en la zona menos abrupta, hacia del lado de Castilla.
De planta cuadrangular irregular ocupa una superficie aproximada de 4000 metros cuadrados. 140 x 70 metros en sus máximas dimensiones y trescientos metros de muralla exterior. Esta muralla protege los flancos sur y oeste, ya que los lados norte y este quedan protegidos por los acantilados sobre los que se levanta el castillo. Esta muralla situada en el lugar donde queda la actual carretera, forma un ángulo recto, tiene tres metros de espesor y se refuerza por tres torreones rectangulares, saeteras y almenas. Posee esta muralla dos niveles de aspilleras superpuestas, las torres fueron levantadas sobre la propia roca y tuvo que ser parcialmente repicada para formar un foso exterior. 
La entrada al castillo se realiza por una senda que corre al lado de un precipicio y que finaliza en una puerta. La puerta formada por un arco de medio punto tiene las jambas originales mientras que el resto es una reconstrucción. Esta puerta de 2,10 metros de ancho se abre directamente sobre el muro de mamposteria. Se da la circunstancia que en esta puerta no se ha encontrado restos que nos haga suponer la existencia de una torre que sirviera para su defensa, por lo que se cree que bien pudiera existir una torre o puerta con estructura de madera hoy desaparecida. No obstante una torre de sillería situada en la puerta de enfrente y que da acceso al recinto intermedio sirve de defensa a esta entrada. Traspasada la puerta accedemos al 
Recinto exterior En este recinto exterior es donde se situaba la albacara que era el lugar donde se protegía la población junto con sus rebaños en caso de peligro. Este recinto era el primer muro de contención ante un posible enemigo. La existencia de unas caballerizas situadas en el lado sur y pegadas a uno de los lados de la muralla, nos hace entender que en su interior debían alojarse tropas de caballería, junto con las tropas de infantería habituales del castillo. Los huecos practicados en el muro son los pesebres de los animales. La estructura de madera que sustenta su cubierta se apoya en los mechinales de las antiguas vigas que cubrían estas estancias: el contorno de su planta se apoya en la traza revelada por la excavación arqueológica. Dos escaleras de madera situadas a ambos lados de la muralla permiten subir hasta el adarve y recorrer todo el perímetro de la muralla exterior. Un lienzo de muralla separa el recinto exterior del recinto intermedio y en una de sus esquinas una torre sirve de confluencia en el lugar donde se unen los dos trozos de muralla. 
Recinto intermedio Casi enfrente de la puerta principal encontramos la puerta de acceso al recinto intermedio. Una gran torre de sillería de planta cuadrada protege la entrada. Se trata de una puerta de arco rebajado de sillería de 2,20 metros de anchura. La torre dispone de una planta baja y una terraza que sirve para la defensa tanto de esta puerta como de la principal que se encuentra enfrente. En su interior se albergaba el cuerpo de guardia. El portillo de acceso de la torre está rematado por un arco apuntado con las gorroneras de las puertas originales. Su interior se cubre con bóveda apuntada, con una buhedera en su clave y una escalera de sillería interior de peldaños y dinteles monolíticos que conduce a la azotea. 

En este recinto y en el actual lugar donde se sitúa el museo del castillo, es donde probablemente se instalarían los alojamientos de los defensores del castillo. Entre los alojamientos de los soldados y la torre del cuerpo de guardia se situaba una gran cocina que daba servicio a la tropa. De esta gran cocina sólo restan unas ruinas.
En este recinto intermedio, es donde se sitúa la plaza de armas del castillo. Aquí se sitúa el aljibe principal. Excavado en el suelo, dispone de una planta rectangular de 3 metros de ancho por 5,20 metros de largo y 4 metros de profundidad, lo que equivale a 60.000 litros de agua. Según cálculos con el aljibe a su mayor capacidad podría abastecer a cincuenta hombres y una docena de caballos durante dos meses. Construido con fuertes muros de mamposteria y sillar de un metro de grosor en los que se apoyan tres arcos fajones apuntados de sillería, y que soportaban una cubierta a dos aguas. Por ambos lados cortos, dos grandes aberturas permitian el acceso al agua. Un sistema de canales y conducciones tallado en la roca servía para conducir el agua de lluvias hasta las distintas partes del castillo. Por las características de su construcción, esta fechada en el siglo XV. 
La Torre Atalaya o Torre del Hospital es una torre vigía que articula los recintos exteriores e intermedios y domina visualmente uno de los flancos mas expuestos. Cerca del aljibe se ha encontrado una zona con enterramientos, en este sector se han encontrado además restos de una pequeña capilla y un minúsculo cementerio. Esta circunstancia se debe a que el castillo era autosuficiente en caso de guerra. 
Recinto superior El recinto superior está construido en la punta de un espolón rocoso que domina todos los alrededores. Todo este recinto superior presenta una complicada distribución muy propia para la defensa, pues allí se guardaban las provisiones, el armamento, tres aljibes y todo aquello de valor que pudiera tener el castillo. Era el último reducto defensivo del castillo y el más importante. Era la parte más protegida del castillo debido a las características del terreno en donde se asienta en lo alto del espolón rocoso. El acceso a su interior se hacia a través de un puente levadizo que se apoyaba en su exterior sobre un andador de sillería macizo al que se accedía por escalones ocultos hasta realizar la excavación arqueológica. Hoy dia su acceso se realiza a través de una escalera de madera. 
La puerta formada por una pequeña abertura con arco apuntado con grandes dovelas, de 0,70 metros de altura, abierta en la pared de lo que algunos llaman torre del homenaje y que en realidad no es, ya que se trata de un gran muro de defensa. La altura de este muro supera los 14 metros. En la parte superior de este gran muro un matacán volado mejoraba la defensa de la entrada. 
Atravesada la puerta y a través de una escalera excavada en la misma roca, con enjarjes laterales para un rastrillo, nos lleva al recinto alto del castillo. Estrecha escalera por la que apenas cabe una persona, y que es el único acceso al recinto superior. Una primera estancia en la izquierda llamada la covacha hacia las funciones de arsenal. 
Falsa Torre del Homenaje No posee estancias interiores, funciona como un muro-pantalla construido en sillería de buena factura que defiende el inexpugnable recinto superior. Este muro se acomoda a las irregularidades del terreno y de la plataforma rocosa. Tiene 2,50 metros de espesor y 14 metros de altura. Desde este lugar y a través de una escalera llegamos a la terraza de esta falsa torre del homenaje. La otra escalera lleva al llamado Salón principal o residencia del alcaide. 
Estancias mayores Salón principal, cubierto con bóvedas de cañón apuntado, que se comunica lateralmente con la cocina. Con toda seguridad acogían al alcaide y a su familia. Se accede por un vano con arco apuntado. Esta sala tiene unas dimensiones de 3,70 metros X 11,20 metros y está cubierta con una bóveda de medio cañón apuntado. En su pared sur se abren dos estrechos vanos de aireación, en tanto en la norte dispone de una pequeña sala de 2,80 x 4 metros, tal vez para uso privado del alcaide. Esta sala dispone de chimenea. 
En esta plataforma encontramos unas habitaciones que se corresponden con un antiguo horno, un aljibe y otras pequeñas dependencias. Todas estas habitaciones se adaptan a la compleja orografía del terreno. 

La terraza superior, máxima cota del castillo, se cubría con lajas de arenisca con el fin de recoger agua de lluvia y distribuirla mediante un ingenioso sistema a tres aljibes diferentes situados en esta zona del castillo. En la parte más alta de recinto que llamamos superior, se configura una terraza con cisterna y una azotea de lajas de piedra sobre las bóvedas con un canal central con gárgola en su extremo oriental, que recogía y recoge las aguas de lluvia, conduciéndolas a la cisterna de la terraza situada en un nivel inferior. 

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