lunes, 23 de octubre de 2017

José María Aznar López


Nacido en Madrid el 25 de febrero de 1953, procedente de una familia de origen navarro, el abuelo Manuel Aznar Zubigaray, fue embajador de España ante la ONU, y fundó y dirigió varias cabeceras de prensa en el País Vasco, Madrid y Barcelona. Su padre, Manuel Aznar Acedo, bilbaíno de nacimiento, desarrolló la mayor parte de su trayectoria profesional en la radio y, finalizada la Guerra Civil, ocupó la subdirección general de Radiodifusión en el Ministerio de Información y Turismo.

El joven José María realizó el bachillerato en el Colegio Nuestra Señora del Pilar en Madrid, a la vez que militaba en el Frente de Estudiantes Sindicalistas (FES), organización de impronta católica. Cursó Derecho en la Universidad Complutense de Madrid y obtuvo la licenciatura en 1975. Posteriormente, opositó al cuerpo de inspectores de finanzas del Estado y en 1976 entró a formar parte del Ministerio de Hacienda. Un año más tarde, José María Aznar contrajo matrimonio con Ana Botella. De la pareja nacerían tres hijos; José María, Ana y Alonso.

Destinado en Logroño en 1978, comenzó a darse a conocer en los ambientes políticos con la publicación de una serie de artículos en la prensa local, en los que se mostraba crítico con la nueva organización territorial del Estado establecida en el título VIII de la Constitución Española.

El 17 de enero de 1979, Aznar se afilió a Alianza Popular, partido que, hasta principios de 1978, había funcionado como una federación de siete agrupaciones. Pero por aquel entonces AP era ya una fuerza unitaria, bajo el liderazgo de Manuel Fraga Iribarne. Aquel mismo año, después de las elecciones legislativas del 1 de marzo de 1979, Aznar fue designado secretario general del partido en La Rioja. Cargo que ocupó hasta 1980.

Estrenó el acta de diputado, por la provincia de Ávila, en las elecciones generales de 1982, que convirtieron a AP en la segunda fuerza del Congreso de los Diputados. Durante la II legislatura, Aznar fue secretario segundo de la Comisión Constitucional y vocal de las Comisiones de Presupuestos, Régimen de las Administraciones y Mixta para asuntos relacionados con el Tribunal de Cuentas. En las elecciones generales de 1986 renovó su escaño, y en la nueva legislatura intervino como vocal en las Comisiones de Presupuestos y de Control Parlamentario de RTVE.

Dentro del partido, en enero de 1984 asumió la coordinación general en el área de Política Autonómica y Local y el 22 de junio de 1985 alcanzó la presidencia de AP en Castilla y León. En el VIII Congreso Nacional, celebrado con carácter extraordinario el día 7 de febrero, se impuso la candidatura de Antonio Hernández Mancha; circunstancia que desplazó a Aznar de la portavocía en la Comisión Parlamentaria de Asuntos Sociales y de la Secretaría General Adjunta del partido, aunque siguió en la Ejecutiva Nacional como secretario de Formación Política.

Abandonado su escaño en Madrid, el 10 de junio de 1987 fue elegido procurador de las Cortes de Castilla y León y, el 21 de julio, fue investido presidente de la Junta con el respaldo de su partido y del CDS. Después del fracaso de la experiencia de Hernández Mancha, Manuel Fraga retornó a la presidencia nacional del partido en el IX Congreso, celebrado en enero de 1989, su regreso posibilitó la promoción de Aznar, que fue designado primer vicepresidente para Asuntos Económicos. El IX Congreso, posteriormente bautizado como "Congreso de la Refundación", sentó las bases de un nuevo proyecto político. AP pasó a denominarse Partido Popular (PP) y absorbió a elementos de la Democracia Cristiana, encabezada por Javier Rupérez, y del Partido Liberal. En esta nueva aventura, la figura de Aznar se configuraba como la del candidato más adecuado a la Presidencia del Gobierno de cara a las elecciones del otoño de 1989. El 4 de septiembre de 1989 el Comité Ejecutivo Nacional del PP, confirmó a Aznar como candidato a la Presidencia del Gobierno. Renunció al cargo de jefe del Ejecutivo de la Junta de Castilla y León en favor de Jesús Posada, desde ese momento, y aunque Fraga era el presidente nominal de la formación, José María Aznar asumió el ejercicio de liderar al Partido Popular.



En las elecciones del 29 de octubre de 1989, el PP logró unos resultados que convirtieron a Aznar en nuevo jefe de la oposición al PSOE como primer diputado por Madrid y portavoz del grupo parlamentario popular.

El X Congreso Nacional del PP, celebrado en la primavera de 1990 bajo el lema "Centrados en la Libertad", consagró el liderazgo de Aznar quien, tomó posesión de la presidencia nacional del partido. En su discurso de proclamación, Aznar ofreció un "proyecto de libertad" y reivindicó el centro del espectro político. Por otro lado, los escándalos que salpicaban al Gobierno de Felipe González, anunciaban la pérdida de confianza de buena parte del electorado socialista. Las elecciones legislativas de 1993 volvieron a enfrentar a González y Aznar. El líder socialista repitió triunfo aunque el resultado obligó al PSOE a gobernar con mayoría simple. El partido también cosechó buenos resultados en los comicios europeos de 1994 y en las municipales y autonómicas de 1995, lo que desató la euforia entre los populares.

Precisamente el 19 de abril de 1995, un mes antes de los comicios autonómicos, Aznar fue objetivo de un atentado terrorista con coche bomba cuando viajaba con su vehículo en la confluencia de las madrileñas calles de Arturo Soria y José Silva. El blindaje del automóvil salvó la vida del jefe de la oposición y sus escoltas. El atentado se atribuyó al comando Madrid de ETA.

En enero de 1996 y con la vista puesta en las elecciones del 3 de marzo, el XII Congreso del PP proclamó de nuevo a Aznar candidato a la Presidencia del Gobierno. En los citados comicios generales los populares lograron la victoria y José María Aznar recibió el encargo de formar Gobierno. Aznar necesitó pactar con los partidos nacionalistas de centro-derecha varios acuerdos para asegurar la gobernabilidad del Estado. El PP cerró acuerdos bilaterales con Convergencia y Unión, el Partido Nacionalista Vasco y Coalición Canaria.

Conseguidos los apoyos necesarios, el 4 de mayo de 1996 y en la segunda sesión del debate de investidura, Aznar fue investido presidente en el Congreso de los Diputados. Al día siguiente, cumplimentó el juramento constitucional en presencia del rey Juan Carlos en el palacio de la Zarzuela para convertirse en el presidente número 97 de la historia de España y cuarto desde la recuperación de la democracia. En la toma de posesión, el líder popular anunció un nuevo estilo de Gobierno basado en el "diálogo abierto" con todos los actores sociales y en un programa que definió como "centrado y centrista, reformista y reformador".

Para formar Gobierno, Aznar se rodeó de sus hombres de confianza. Para la Vicepresidencia Primera y el Ministerio de la Presidencia eligió a Francisco Álvarez-Cascos Fernández, y reservó la Vicepresidencia Segunda y el Ministerio de Economía y Hacienda para Rodrigo Rato Figaredo, hasta entonces portavoz del grupo parlamentario. Redujo el número de ministros a catorce, al frente de los cuales colocó a diez hombres y cuatro mujeres. Aznar se fijó como tareas básicas de su gestión el recorte del déficit de las cuentas del Estado, liquidar deudas, asfixiar la inflación y estimular la actividad generadora de empleo; entonces, la tasa de paro sobre población activa era del 22,9%.

El equipo económico de Aznar pronto logró resultados positivos en forma de crecimiento estable y saneamiento financiero, lo que permitió al país afrontar con confianza el cumplimiento los criterios de convergencia requeridos para participar en la tercera fase de la Unión Económica y Monetaria en enero de 1999.

El 12 de marzo de 2000 José María Aznar se presentó a la reelección en las elecciones legislativas y logró la mayoría absoluta. El presidente del Gobierno confirmó en el cargo al ministro de Economía, Rodrigo Rato, a su vez Vicepresidente Segundo, y creó el Ministerio de Hacienda, donde situó a Cristóbal Montoro. Por su parte, Rajoy pasó a ocupa la Vicepresidencia Primera y el Ministerio de la Presidencia, convirtiéndose con ello en el número dos del gobierno.

El 9 de julio de 2002, cumplida la mitad de la legislatura, el presidente acometió la mayor crisis de Gobierno desde su desembarco en La Moncloa y la resolvió con una segunda remodelación de su Gabinete que incluyó seis destituciones, cinco nuevas incorporaciones y tres cambios de cartera. Sólo siete de los dieciséis ministros del Ejecutivo anterior mantuvieron idéntico cargo tras la remodelación presidencial. La tercera remodelación del Gobierno constituido tras las elecciones de 2000 llegó el 9 de marzo de 2003.

Pocos meses antes del final de la legislatura, el presidente aún acometió un último ajuste ministerial para reorganizar el Ejecutivo tras la salida de Mariano Rajoy, nombrado sucesor de Aznar en la Secretaría General de los populares

Durante el XIV Congreso del PP celebrado en Madrid el último fin de semana de enero de 2002, Aznar confirmó su intención de no presentarse a la reelección, algo insólito en la política española moderna, y permitir la sucesión tras ocho años en el Gobierno. Fue designado presidente nacional del partido y Javier Arenas secretario general. Aclarado el futuro del presidente Aznar, comenzó la carrera por la sucesión dentro del partido. Por aquel entonces sonaban con fuerza los nombres de Jaime Mayor Oreja, Mariano Rajoy y Rodrigo Rato.

La incógnita se desveló después del verano de 2003: Mariano Rajoy era el candidato del partido a las elecciones generales de marzo de 2004. El 3 de septiembre de 2003, el político gallego fue nombrado secretario general del Partido Popular y candidato a las elecciones generales de 2004 por el Comité Ejecutivo Nacional. Javier Arenas pasó a ser vicesecretario general.

La mayoría absoluta conseguida en las elecciones generales de 2000 propició una línea política desligada de pactos con otras formaciones políticas, lo que desencadenó algunos momentos de crispación a partir de 2002. Las mayores dificultades del segundo mandato de José María Aznar estuvieron relacionadas con asuntos como la inmigración ilegal; la huelga general de junio de 2002; la catástrofe ecológica del Prestige; la aplicación de la Ley de Calidad de la Enseñanza; el fuerte incremento del precio de la vivienda; y la agudización de las tensiones con los nacionalismos catalán y vasco.

Desmarcándose de la política exterior europeísta que España había priorizado hasta entonces, Aznar apostó por una línea de claro acercamiento al presidente estadounidense George W. Bush, especialmente a raíz de los atentados del 11 de septiembre de 2001 en Nueva York. La decisión de Aznar de alinearse con la postura estadounidense en favor de una intervención armada en Irak, pese a tener al resto de las formaciones políticas españolas y a buena parte de la ciudadanía en contra, fue uno de los asuntos más controvertidos de los últimos meses de su gestión.




Aznar se despidió del Gobierno en un momento político profundamente marcado por el atentado terrorista que, el 11 de marzo de 2004, se cobró la vida de 191 personas en Madrid. En las elecciones generales, celebradas tres días después, el PP fue derrotado. Alejado de las tareas de Gobierno, José María Aznar asumió la tarea de presidir la Fundación para el Análisis y los Estudios Sociales (FAES). El 21 de abril de 2005 ingresó en el Consejo de Estado.



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