martes, 24 de octubre de 2017

José Luis Rodriguez Zapatero


Nacido  el 4 de agosto de 1960 en Valladolid, ya que allí tenía su consulta su abuelo materno, un pediatra de prestigio, aunque la familia tenía su residencia en León, donde ejercía la abogacía el padre, Juan Rodríguez, que fue director de los servicios jurídicos del Ayuntamiento de León y decano del Colegio de Abogados. Su madre, Purificación Zapatero, de carácter paciente e introvertido, el matrimonio tuvo dos hijos: Juan y José Luis.

Realizó sus estudios, hasta EGB, en el colegio Discípulas de Jesús, y bachillerato y COU en el Colegio Leonés. Tenía una gran afición por el fútbol y el baloncesto. Al margen del deporte, es aficionado a la pesca de la trucha, en los ríos Porma u Órbigo, y a hacer excursiones por el monte.

En agosto de 1976, aún los partidos políticos no eran legales, asistió a un mitin de Felipe González en Gijón; allí nacieron su vocación política, su militancia socialista y su admiración por el líder sevillano. Se afilió a las Juventudes Socialistas en 1979 y fue secretario de la organización en León. Pasó por la universidad como un estudiante competente. En la Facultad de Derecho conoció a Sonsoles Espinosa, hablaron por primera vez en la manifestación celebrada el 24 de febrero de 1981 contra el intento de golpe de estado del día anterior; José Luis, que era delegado de curso, había conseguido el aplazamiento de los exámenes parciales convocados para aquel día. El noviazgo fue difícil: la militancia le absorbía mucho tiempo. Se casaron en Ávila, y pasaron la luna de miel en Sevilla. El matrimonio ha tenido dos hijas, Laura y Alba.

Rodríguez Zapatero se licenció en derecho por la Universidad de León en 1982, con una tesina sobre el Estatuto de Autonomía de Castilla y León. Ejerció en la misma universidad como profesor de derecho constitucional, y desde 1986 ocupó un escaño, por las listas del Partido Socialista Obrero Español (PSOE), en el Congreso de Diputados, donde formó parte sucesivamente de las comisiones de Justicia e Interior, Constitucional, del Defensor del Pueblo y de Administraciones Públicas, en la que era portavoz de su grupo.

En 1989 fue elegido secretario provincial del PSOE en León, desplazando a su primer mentor político, Maximino Barte, con el apoyo de una corriente crítica; aquí ya evidenció la ambición, la capacidad para sumar apoyos, la confianza en las posibilidades propias y la habilidad de maniobra que lo llevarían más tarde a la cúpula nacional del PSOE.


Mantuvo su cargo provincial a lo largo de cuatro congresos, enarboló la consigna del “cambio tranquilo” en el XXXV Congreso del PSOE de julio de 2000, donde fue elegido secretario general del partido, cargo vacante desde la dimisión de Joaquín Almunia en el mes de marzo. Zapatero fue el candidato de la llamada “Nueva Vía”, encabezada, entre otros, por Pepe Blanco, Jesús Caldera, Trinidad Jiménez, Jordi Sevilla, Antonio Cuevas y Juan Fernando López Aguilar, y compitió por la secretaría general con José Bono, Matilde Fernández y Rosa Díez. Nueve escasos votos de diferencia le dieron la secretaría general, frente a José Bono.

En octubre de 2002 fue designado candidato de su partido a la presidencia del gobierno en las elecciones generales de 14 de marzo de 2004. La lucha prometía ser reñida. En las elecciones municipales de mayo de 2003, el PSOE obtuvo 120.000 votos más que el PP, aunque unos 400 concejales menos; pero nadie podía predecir las secuelas que tendrían las elecciones a la Comunidad de Madrid. En ellas, el PSOE e Izquierda Unida (IU) obtuvieron votos suficientes para desplazar del gobierno al PP, pero la defección de dos diputados de la lista socialista en la sesión de investidura obligó a una repetición de las elecciones, en el mes de octubre, y en definitiva fue la candidata popular, Esperanza Aguirre, quien obtuvo la mayoría.

Los atentados terroristas del 11 de marzo de 2004 en Madrid sacudieron el tramo final de la campaña electoral para las elecciones generales. La ciudadanía acudió a las urnas en un clima de conmoción ante la tragedia. Hubo también indignación ante la actitud del gobierno del PP, que siguió atribuyendo la autoría del atentado a ETA incluso cuando ya había pruebas que señalaban a Al Qaeda; pero seguramente ése no fue el elemento determinante del resultado electoral.

La victoria del PSOE permitió a Zapatero formar un gobierno monocolor, con amplios apoyos parlamentarios. En la sesión de investidura, el 16 de abril de 2004 obtuvo el apoyo de seis partidos representados en la Cámara, además del suyo propio: Izquierda Unida [IU], Iniciativa per Catalunya Verds [ICV], Chunta Aragonesista [CHA], Esquerra Republicana de Catalunya [ERC] y Coalición Canaria [CC]), las abstenciones del Partido Nacionalista Vasco [PNV] y Convergència i Unió [CiU], y el voto en contra únicamente del PP.

El XXXVI Congreso del PSOE, celebrado a principios del mes de julio, vino a corroborar el final de los conflictos internos, al darse un respaldo casi unánime al líder que había devuelto a la formación socialista al poder. Un líder que tuvo coraje para ordenar, apenas investido presidente, el cumplimiento inmediato de su promesa electoral de retirar las tropas españolas de Iraq. Zapatero reiteró su intención de gobernar con un talante abierto, tranquilo, conciliador, respetuoso. El inicio de su gestión estuvo marcado por imprimir cambios radicales en la vida política y social del país. Una de las primeras medidas adoptadas fue la retirada de las tropas españolas de Iraq, a la que siguió la supresión del trasvase del río Ebro integrado en el Plan Hidrológico Nacional y la paralización parcial de la Ley Orgánica de Calidad de la Enseñanza (LOCE).

Durante su gobierno se aprobó la Ley Orgánica de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género, se reformó la ley del Poder Judicial, se llevó a cabo una reforma del Código Civil que permitía el matrimonio entre personas del mismo sexo y se aprobaron las leyes de Educación y de la Memoria Histórica; además, tras largos debates, quedaron aprobadas las reformas de los estatutos de autonomía del País Valenciano, Islas Baleares, Aragón, Castilla y León, Andalucía y Cataluña.


Entre los asuntos de mayor trascendencia en la política interior con que tuvo que enfrentarse Rodríguez Zapatero durante su gestión estuvo la lucha contra el terrorismo. Ya en su primer gobierno, adelantó su intención de emprender alguna forma de aproximación con ETA, con el fin de iniciar el camino hacia la paz. En febrero de 2006 la organización terrorista anunció un alto el fuego permanente, tras lo cual Rodríguez Zapatero llevó a cabo la primera reestructuración de su gabinete, que incluyó la designación de Alfredo Pérez Rubalcaba al frente del Ministerio del Interior, desde el cual se dieron los primeros pasos hacia una negociación. Pero el proceso de paz quedó roto a finales de ese año, cuando ETA realizó un nuevo atentado en el aeropuerto madrileño de Barajas; Rodríguez Zapatero debió afrontar las críticas a su estrategia respecto a la organización terrorista. Esa resistencia a su gestión no expresaba la mayoría de las voluntades; así quedó demostrado en las elecciones presidenciales del 9 de marzo de 2008, en las que Rodríguez Zapatero quedó confirmado en el cargo.

Su segundo mandato estuvo marcado por el impacto de la recesión económica global, que en el caso de España se presentó como una de las más graves de las últimas décadas debido a la repercusión de la crisis en el sector de la construcción, que representaba casi el 10 % del PIB español y empleaba a un 15 % de la población activa. Ante la extremadamente delicada situación de la economía, caracterizada por altos índices de desocupación y un importante déficit fiscal, Rodríguez Zapatero se vio obligado a promover medidas impopulares, como el recorte de los salarios estatales o la desaparición de la ayuda a las familias con hijos recién nacidos, y una reforma del sistema de pensiones que, entre otros aspectos, incrementaba la edad de jubilación de 65 a 67 años. Además, para reducir gastos, el gobierno español aplicó fuertes ajustes a las políticas presupuestarias y puso en marcha un plan de ahorro energético.

En abril de 2011, cuando la economía española no daba todavía signos de recuperación, Rodríguez Zapatero anunció que no se presentaría como candidato a las elecciones de 2012, finalmente adelantadas al 20 de noviembre de 2011. En tales comicios, el electorado pasó factura a la gestión socialista y otorgó la mayoría absoluta al Partido Popular, liderado por Mariano Rajoy. De este modo, la figura de Rodríguez Zapatero quedó inevitablemente vinculada a la debacle del PSOE en las urnas y al fin de la etapa de gobierno socialista.





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