martes, 22 de agosto de 2017

Antonio Aguilar y Correa


Nacido en Madrid el 30 de junio de 1824, estudió derecho en las universidades de Sevilla y Madrid. Desde el principio de su actividad política, fue una de las figuras relevantes del Partido Liberal. Su dilatada carrera política hizo que conociera y participara en diversos regímenes políticos; sirvió a la monarquía de Isabel II, a los gobiernos surgidos de la Revolución de Septiembre de 1868 y a la Restauración borbónica con Alfonso XII y Alfonso XIII. No se involucró, sin embargo, en la I República. A pesar de todas las circunstancia políticas que sacudieron a España durante ese medio siglo, Aguilar consiguió mantener una cierta coherencia en sus opiniones políticas.

En 1854 obtuvo su primera acta de diputado al ser elegido por Córdoba. Formaba parte de la Unión Liberal que encabezaba O’Donnell. Cuatro años más tarde fue nombrado gobernador de Madrid, en cuyo cargo se mantuvo hasta la Revolución de Septiembre de 1868, destacando por llevar a cabo una intensa campaña moralizadora. Entre 1859 y 1861 fue vicepresidente del Congreso, puesto que ocuparía nuevamente, en las Cortes Constituyentes de 1869. Durante el gobierno de O’Donnell sustituyó al marqués de Corvera al frente del Ministerio de Fomento, cargo que ocupó desde el 30 de junio de 1858 al 17 de enero de 1863. Después fue nombrado Ministro de la Gobernación, el 17 de enero de 1863, cartera que ocupó hasta el 2 de marzo de 1863.

Al desintegrarse la Unión Liberal, se adscribió a las ideas políticas del general Serrano. Junto a éste, participó en los acontecimientos que produjeron la Revolución de Septiembre de 1868. De nuevo fue elegido diputado por Córdoba para las Cortes Constituyentes de 1869. En 1874 fue nombrado embajador en Francia.


Con la Restauración, Aguilar se apresuró a reconocer a Alfonso XII como rey. En un principio, se alineó junto a la rama centralista de Alonso Martínez dentro del liberalismo español. Amigo íntimo de Sagasta, Aguilar se uniría al grupo de los denominados constitucionalistas fusionistas encabezados por aquél. Así volvió a ocupar un puesto destacado en el terreno político, fue elegido diputado por Andalucía y por Galicia, simultáneamente. En 1887 volvió a la carrera diplomática como embajador en Roma. Con el ascenso de Sagasta a la Jefatura de Gobierno, se hizo cargo del Ministerio de Estado en tres gabinetes consecutivos durante 1890. Volvería a ocupar este mismo cargo entre el 11 de diciembre de 1892 al 12 de marzo de 1894, hasta que fue relevado por Moret. Tras abandonar el Ministerio, obtuvo a la Presidencia del Congreso de los Diputados cada vez que el turno dio el poder a los liberales entre 1895 y 1905.

Al fallecer Sagasta en 1903, actuaría como árbitro dentro del Partido Liberal. El 4 de diciembre de 1906 llegó a la cúspide de su carrera política al ser designado presidente del Consejo de Ministros. Ocupó este cargo por el imperativo constitucional que obligaba a votar en las Cortes el presupuesto estatal antes del 1 de enero de 1907. Aguilar apenas actuó como jefe del ejecutivo. El día 31 de diciembre de 1906 se aprobaron los presupuestos y hasta el 21 de enero la cámara estuvo cerrada por vacaciones. El 25 de enero llegó de nuevo al poder el Partido Conservador encabezado por Maura.

Además de su actividad política, Antonio Aguilar dirigió la Academia de la Historia y la de Ciencias Morales y Políticas. Era Grande de España, además de caballero del Toisón de Oro y de la Orden Pontificia de Cristo. Consiguió un gran reconocimiento tanto nacional como internacional y múltiples condecoraciones, como la Medalla de Oro de Alfonso XIII, el collar y gran cruz de la Torre y la Espada, la Gran Cruz de la Legión de Honor Francesa o la del Águila Roja de Prusia. Falleció en Madrid el 13 de junio de 1908.



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