jueves, 27 de julio de 2017

Pascual Madoz e Ibañez


Pascual Madoz nació en Pamplona el 17 de mayo de 1806, falleciendo en Génova el 13 de diciembre de 1870, formando parte de la Comisión que iba a acompañar a Amadeo de Saboya a España.

Sus primeros estudios los hizo en Barbastro pasando después a Zaragoza, donde recibió la licenciatura en Derecho. Participó en el movimiento liberal del Trienio constitucional, y participando en la defensa del castillo de Monzón ante las tropas de Angulema, fue hecho prisionero.

No pudo ejercer de Abogado, por no tener la edad establecida. Se tuvo que exiliar por algún tiempo a Francia, hasta la muerte de Fernando VII, que al amparo de la Ley de Amnistía, pudo regresar a España, pasando a residir en Barcelona, donde practicó la Abogacía junto con su hermano, y colaborando en la redacción del Diccionario Geográfico Universal; son también de este período la traducción y notas adicionales al libro Estadística de España, del francés Moreau de Jonnes, como su participación en el periódico de Barcelona El Catalán.

Poco tiempo después entra en la política y es nombrado Juez de Primera y, al mismo tiempo, Gobernador del Valle de Arán, en aquel momento ocupado por los carlistas, a los que combatió, resultado gravemente herido en una escaramuza. En 1836 fue elegido Diputado por Lérida, trasladándose a la Corte, iniciando allí de una parte, una importante actividad política dentro del Partido Progresista, y de otra, emprendió la gran tarea del Diccionario Geográfico Estadístico de España, junto con la cartografía que hizo Claudio Coello.

Los avatares políticos de aquel período son muchos, siendo sometido a prisión, que compartió con Cortina, teniendo que emigrar de nuevo a Francia. Con el triunfo de la Revolución de Julio de 1854, vuelve a Barcelona como Gobernador Civil, realizando una labor que sería reconocida por todos. Pero en 1854 de nuevo lo encontramos en Madrid, como Presidente del Congreso; del 21 de enero de 1855 al 6 de junio siguiente, como Ministro de Hacienda, siendo precisamente en este mandato cuando en España se llevó adelante la segunda desamortización que, venía a completar lo que en 1835 hiciera Mendizábal.

En los últimos años del reinado de Isabel II, tendrá Madoz que emigrar por algún tiempo, pero en 1868, en la conocida como "La Gloriosa", Madoz cobra una gran importancia, tanto por haber sido nombrado Alcalde de Madrid, como por haber sido autor de aquel manifiesto que conmovió la época. No pareciéndole muy conforme el modo con que el General Serrano, cabeza de la revolución, llevaba los asuntos públicos, se retiró de responsabilidades directas, aun cuando aprobando que fuera ofrecida la Corona a la Casa de Saboya; tal vez influenciado por Prim, que era gran amigo suyo, pasó a formar parte de aquella Comisión que formó el Congreso para traer al país a Amadeo de Saboya, siendo precisamente en la travesía a Génova cuando Madoz dejó de existir al poco de desembarcar en ella.


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