sábado, 8 de julio de 2017

Manuel Pando Fernández de Pinedo


Nacido en Madrid el 23 de diciembre de 1792. Era hijo de Carlos de Pando y Álava, primer marqués de Miraflores y conde de Villapaterna, descendiente de una familia oriunda del valle de Carranza (Vizcaya) y de Castilla, recibió su primera educación en la casa de pajes de S.M. En 1809, al morir su hermano primogénito, se retiró a su casa, dedicado a los estudios y al progreso de la agricultura y de la industria, levantando un gran establecimiento agrícola en Daimiel (Ciudad Real).

En 1814 se casó con Vicenta Moñino y Pontejos, condesa de Floridablanca, hija de Francisco Moñino, sobrina por tanto del ministro de Carlos III, cuyo título heredó. Sus primeras apariciones en política son publicando en el Redactor, en el que ya aparece su tendencia liberal-conservadora y, más tarde, Ideas políticas relativas a España, a la época de marzo de 1820, declarado subversivo por la Junta de censura de Madrid el 29 de abril de 1820.

No tomó parte en la contrarrevolución de 1822, firmó la Exposición de la Grandeza de España a Angulema, el 27 de mayo de 1823 y, para evitar persecuciones, en febrero de 1824 se trasladó a París. Sucedió en los títulos a su padre en enero de 1830. Regresó a España, tomando parte a favor de Isabel II en 1832, en los sucesos de La Granja.

A la muerte de Fernando VII tuvo gran influjo con María Cristina, al formarse el Ministerio Martínez de la Rosa se retiró a su casa, hasta que el 7 de febrero de 1834 se le nombró ministro plenipotenciario en Londres. De paso por París, contribuyó a negociar el tratado de la Cuádruple Alianza, que terminó en Londres, y negoció también un préstamo con los Rothschild. Tras un año en París, fracasado el intento de ser nombrado embajador, debido al veto del Gobierno francés, tomó asiento en el estamento de próceres, del que fue presidente el 15 de mayo de 1836. Al negarse a jurar la Constitución de Cádiz, que volvió a regir como consecuencia de la revolución de La Granja, el 30 de mayo de 1836 tuvo que escapar de Madrid, dirigiéndose de nuevo a París.

En España le fueron secuestrados los bienes. Aceptando la Constitución de 1837, pudo tomar asiento en el Senado en enero de 1838, pasando en abril de 1838 a Londres como embajador extraordinario con motivo de la coronación de la reina inglesa, y entonces logró su anhelo de ser nombrado embajador en París, en octubre de 1838. Dimitió en 1840.

Elegido senador por Barcelona, toma asiento el 15 de octubre de 1844. Entre el 12 de febrero de 1846 y el 16 de marzo de 1848 ocupa el cargo de primer ministro, muy subordinado a Narváez. El 5 de julio de 1850 ingresa en la Academia de la Historia, con un discurso Sobre las Cortes de España en los tres últimos siglos. Primer ministro de nuevo, entre el 2 de mayo de 1863 y el 17 de enero de 1864. Aunque parecía muy cercano a la Unión Liberal, se ganó la enemistad de O'Donnell, acaso porque no ingresó en ella. Los últimos años del reinado isabelino los dedicó Miraflores a tratar de salvar el trono, y cuando estalló la revolución de 1868 se puso al servicio del orden, con el fracaso consiguiente.

Miraflores era caballero del Toisón de oro, poseía la gran cruz de Carlos III, la Legión de honor francesa y la Orden de Cristo portuguesa, entre otras condecoraciones. Era fundamentalmente un hombre de Antiguo Régimen, levemente atemperado en su larga vida para hacerlo compatible con el constitucionalismo nacional. Manifestó también agudo sentido profesional, como se ve por sus numerosas publicaciones. Falleciendo en Madrid el 20 de febrero de 1872.






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