domingo, 30 de abril de 2017

Monasterio de San Juan de la Peña



Dice la leyenda que, aproximadamente en el año 720, un caballero zaragozano de nombre Voto estaba de cacería por las cercanías de la cueva; el ciervo al que perseguía se cayó desde lo alto de una peña y casi le sucede lo mismo a Voto si no fuera porque encomendándose a San Juan Bautista, caballo y caballero pudieron eludir el barranco a tiempo, salvándose de una muerte segura. Descendiendo a la base de la peña encontró una cueva con una pequeña ermita y el cadáver de un ermitaño llamado Juan de Atarés que al parecer habría muerto hacia el 714. Junto al difunto se encontró una inscripción que decía: "Ego Ioannes hujus Eclesiae conditor, primus habitator, qui ob amoren Dei, spreto hoc praesenti saeculo, ut potui, han eclesiolan fabricabi, santoque Joani Baptiste consecravi; inqua vixi diutius eremita, nunc mortuus in domino requiesco, Amen" cuya traducción bastante libre podría ser: Yo Juan, he construido esta iglesia por amor a Dios en honor a Juan el Bautista, después de muchos años muero en el Señor. Descanso aquí. Amén.
Rápidamente Voto volvió a Zaragoza y convenció a su hermano Félix para retirarse a la gruta y hacer vida de ermitaños, cosa que hicieron, así al poco tiempo muchas otras personas habrían seguido su ejemplo y con el tiempo se fundaría el monasterio que ahora conocemos. 

Sin embargo los primeros datos documentales que tenemos se remontan al siglo X cuando el conde de Aragón Galindo II Aznarez crea en 920 un monasterio donde instala una pequeña comunidad de monjes. Tal vez fueran los mismos ermitaños que vivían en la zona los que se agruparan para hacer vida monástica en comunidad. El monasterio se pone bajo la titularidad de los santos San Julián y Santa Basilisa y su primer abad fue el monje Transirico. La iglesia fue bendecida por Iñigo, obispo de Aragón-Huesca. De esta primera época nos queda la iglesia mozárabe o prerrománica. Este primer monasterio fue abandonado en el 999 a consecuencia de las razzias de Al-Mansur y no sería hasta el 1025 cuando el rey de Navarra Sancho III el Mayor  refunde el monasterio, lo amplíe (sala de los concilios y tramo de los pies de la iglesia mozárabe) y lo ponga bajo la titularidad de San Juan Bautista. Nace con el nombre de San Juan de la Peña y permanecerá activo con mayor o menor fortuna hasta 1835 (Desamortización de Mendizábal) en que por decreto gubernamental los monjes pinatenses son expulsados del monasterio.
 
El 21 de abril de 1028 se introduce en el monasterio la regla benedictina y el 22 de marzo de 1071 por orden del rey Sancho I Ramírez se utiliza por primera vez el rito romano en sustitución del viejo rito mozárabe o hispano que regía en los reinos peninsulares desde tiempos visigodos. Se sabe que en el año 1071, el papa Alejandro II puso bajo su protección el monasterio y confirmó todos los privilegios y posesiones del cenobio hasta ese momento. Posteriormente la regla de San Benito sería sustituida por la de Cluny mucho más austera y rígida que la benedictina. La orden de Cluny quedaba bajo la jurisdicción de la Santa Sede y de ella dependería. 

Sancho el Mayor de Navarra lo pone bajo su protección personal, los reyes aragoneses serán enterrados en él, convirtiéndose en el Panteón Real del reino de Aragón. Ramiro I, Sancho I Ramírez y Pedro I fueron enterrados en él junto con sus esposas, familiares y nobles y llegó a convertirse en la cuna del Reino de Aragón siendo el eje vertebrador de la reconquista por tierras del Alto Aragón. Con la conquista de las tierras del Ebro y de Zaragoza, en el año 1118, por el rey Alfonso I el Batallador y la posterior llegada del conde de Barcelona Ramón Berenguer IV el eje vertebrador del reino se desplazó hacia el sur y los nuevos reyes no sintieron especial predilección por este monasterio, pasando a ocupar este honor el Monasterio de Poblet.
 

Durante el reinado del rey Sancho I Ramírez se amplía el monasterio con un nuevo piso y una nueva iglesia que se construye literalmente sobre la primera, quedando por tanto esta relegada a la calidad de cripta. La nueva iglesia románica fue bendecida el 4 de diciembre de 1094 por el obispo Pedro de Jaca y en presencia del rey Pedro I hijo de Sancho Ramírez.
En 1233 el papa Gregorio IX concedió a los abades de San Juan de la Peña y a sus sucesores, el uso de la mitra. En 1375 tuvo lugar un gran incendio que afectó sobre todo a las edificaciones de madera, en 1494 otro incendio asoló el monasterio de forma dantesca.
En San Juan de la Peña se conservaban gran cantidad de reliquias: dos trozos de la Santa Cruz, un trozo de vestido de la Virgen, piedras procedentes del pesebre del Niño Jesús y del Santo Sepulcro entre otras muchas reliquias. Sin embargo la reliquia más preciada que tuvo el monasterio fue el Santo Cáliz de la Última Cena que ahora se conserva en la Catedral de Valencia. Durante el periodo que permaneció en este lugar el Cáliz era utilizado para consagrar hasta que el rey Martín el Humano lo requirió para su tesoro particular en 1399. 
El 24 de de febrero de 1675 tuvo lugar otro incendio que duró tres días, destruyendo el refectorio, la hospedería y el archivo con los diplomas de los primeros reyes de Aragón, por lo que los monjes optaron por construir un nuevo monasterio en la parte superior de la peña, en el conocido como Llano de San Indalecio, porque aquí se encontraba una ermita levantada en honor de este santo. Los monjes pudieron ocupar el nuevo convento en 1682 pero la iglesia no sería bendecida hasta el 8 de octubre de 1705 y el monasterio no quedó acabado hasta 1714. Las obras fueron realizadas en ladrillo, sólo la piedra fue usada en la impresionante portada de estilo barroco  por el arquitecto pamplonés Pedro Onofre Escol. En el monasterio de abajo quedaron un muy reducido grupo de monjes encargados del mínimo mantenimiento del mismo. 
La vida monástica del monasterio acabó en 1835 con la Desamortización de Mendizábal, entre los bienes que pasaron a la Catedral de Jaca, destacan los restos de San Voto y San Félix, santos legendarios fundadores del monasterio y los restos de San Indalecio. Previamente en 1809 los franceses ya habían efectuado las correspondientes requisas a título particular. 
La vida monástica de San Juan de la Peña estuvo plagada de dificultades, escasez de recursos económicos, pleitos continuos con otros monasterios, incendios, falsificaciones y sobre todo la dureza de la vida por el frío, lluvia y hielo que mermaba la salud de los monjes prematuramente. 
En el monasterio se aprecian dos realidades constructivas y dos iglesias, por lo que frecuentemente se dice que está conformado por dos monasterios. La iglesia mozárabe o baja es la más antigua (siglo X y XI); en la actualidad está considerada como cripta, mientras que la iglesia alta se data en el siglo XII. Destaca todo el conjunto protegido por la peña bajo la cual se asienta y que le da nombre. 

Monasterio bajo


Sala de Concilios: El monasterio viejo se data en torno a los siglos X y XI. Entramos desde el exterior por una puerta en arco de medio punto, y accedemos a una especie de vestíbulo que desemboca en una escalera que nos lleva al nivel inferior y que desemboca en la llamada Sala
de Concilios, que probablemente debió ser el dormitorio monacal. La sala adopta forma irregular, dividida en cuatro tramos separados por arcos de medio punto que apoyan en cuatro pilares cruciformes que dividen la estancia en dos naves cubiertas con bóvedas de medio cañón. La sala se ilumina mediante tres vanos aspillerados que proporciona escasa luz al
interior. El nombre de Sala de Concilios le viene por una tradición, aquí el rey de Aragón Ramiro I realizó un concilio en 1057 cosa que no está demostrada. Esta sala es posterior a la iglesia mozárabe ya que está fechada en el siglo XI bajo el reinado de Sancho el Mayor. En origen la techumbre debió ser de madera pero Sancho el Mayor la abovedó con piedra aunque de todos modos las actuales bóvedas son del siglo XV pues las antiguas fueron pasto de las llamas en uno de los numerosos incendios que ha sufrido el monasterio. Al fondo de la sala un arco de medio punto permite el acceso a la Iglesia baja, iglesia mozárabe o iglesia prerrománica a la altura de los pies. 

Iglesia mozárabe: Esta iglesia del siglo X es la parte más antigua de todo el monasterio y está dividida en tres secciones.
 La cabecera formada por dos ábsides rectangulares parcialmente abiertos en la roca. En sus muros aún podemos encontrar restos de pintura mural del siglo XII. La embocadura de los ábsides está abierta por un arco de medio punto para cada uno de los ábsides, aunque visualmente parezcan que sean arcos de herradura. Las dos capillas absidiales se comunican entre sí por un pequeño vano formado por un arco de medio punto que mediante el apoyo en un baquetón da la sensación de una falsa herradura. Los dos ábsides se explican porque en origen este monasterio era dúplice, por eso se eligieron los santos Julián y Basilisa, ya que la vida de ambos va íntimamente ligada por darse la circunstancia de ser matrimonio. Al poco tiempo en 1024 las monjas que habitaban el convento se desplazaron hasta el cercano pueblo de Santa Cruz de la Serós donde establecieron un monasterio femenino. 
De los restos de pintura que nos queda podemos deducir que representan el martirio de los santos hermanos Cosme y Damián. Estos hermanos fueron martirizados por el tirano gobernador de Cilicia, Lisias, primero intentaron quemarlos y crucificarlos, luego asesinarlos con piedras y flechas para finalmente tener que ser decapitados. Las pinturas nos muestran las distintas etapas de este tormento, el nombre de los protagonistas están escritos en el muro lo que hace bastante fácil la comprensión del conjunto.

Previo a estos espacios encontramos una sala rectangular formada por dos naves separadas por dos arcos formeros de herradura que apoyan en una sola columna central. El apoyo lo hace sobre un capitel prismático con decoración incisa que a su vez descansa en un fuste con decoración anillada incisa y al suelo mediante una basa. Las naves se cubren con bóveda de cañón. A lo que parece este era el núcleo original de la iglesia antes de la reforma. En el lado del evangelio de esta sala podemos ver la antigua puerta de acceso a la iglesia que comunicaba con la sala de concilios. Esta puerta formada por un arco peraltado de medio punto se encuentra a distinto nivel que la sala de concilios por lo que bien esta fue excavada o para acceder a ella habría que hacerlo mediante unas gradas hoy desaparecidas. 
En el siglo XII se amplía este espac
io y se abre una nueva sala formada por dos naves separadas por arcos que apoyan en pilares cruciformes. Esta sala está situada en un nivel algo inferior que la cabecera por lo que para acceder a ella hay que subir unas cortas escaleras. En el suelo de esta sala podemos encontrar varias losas sepulcrales correspondientes a distintos abades del monasterio entre los siglos XVII y XIX. Así encontramos a los abades Juan Briz Martínez, Pedro de Santa Fe, José Ferrer fallecido en 1815, F. Benito Lanuza y Francisco Blasco de Lanuza fallecido en 1664. La bóveda de la sala es de medio cañón reforzada por arcos fajones y probablemente se construyó como soporte para la construcción de la iglesia superior. 

Monasterio alto

Sobre el viejo monasterio, a caballo de los siglos XI y XII, el rey Sancho I Ramírez (1063-1094) comienza a construir un nuevo monasterio, su iglesia se levanta sobre la vieja iglesia inferior para lo cual tuvo esta que ampliarse a los pies para que sirviera de sustentación a la superior. La iglesia vieja quedó entonces como una especie de cripta.
Panteón de Nobles: Desde el vestíbulo de la entrada una escalera nos lleva al Monasterio alto y a una sala descubierta que recibe el nombre de Panteón de Nobles. En el arranque de la escalera que tiene 18 peldaños una lápida en la pared dice: "Don Pedro de Setzera, abad de este lugar, mandó construir esta escalera de piedra en 1301. Y tu fiel quienquiera que seas que subes y bajas por esta escalera, ruega por él y di devotamente un Padre Nuestro y Ave María con Requiem Eternam"

En esta gran sala están enterrados nobles del Reino de Aragón de los siglos XI, XII y XIII. En total se pueden encontrar veintidós nichos en dos niveles separados por una imposta decorada con ajedrezado jaqués; doce nichos en el nivel superior y diez en el inferior. La parte superior del nicho se cierra por un arco de medio punto orlados con una cenefa de ajedrezado jaqués que apean en soportes algunos en forma de cariátides y otros en columnillas. En los nichos del nivel inferior desaparece el ajedrezado jaqués y la decoración se resuelve mediante bolas. Los frontales de los nichos se decoran con relieves de crismones trinitarios, cruces de Iñigo Arista, un grifo, leones y un escudo de la familia Abarca de Garcipollera. La decoración de algunos de estos nichos se ha perdido. Destaca entre todos ellos uno fechado en el siglo XI en el cual se representa el alma del difunto inserto en un nimbo mientras es llevado al cielo por dos ángeles. 

En el muro de enfrente podemos encontrar un indeterminado número de lápidas conmemorativas con la filiación de los difuntos enterrados. Hay que decir que cada uno de los nichos está ocupado por varios cadáveres probablemente de una misma familia. Entre los difuntos enterrados y por las inscripciones encontradas destacamos: Frotuño Blázquez y su esposa doña Jimena fallecidos ambos en 1082, Aznar Fortuñones y su esposa Endregoto, Sancho de Aso y Jimeno ambos muertos en 1096 durante la conquista de la ciudad de Huesca, Fernando Pérez de Caniás, Lope Ferrén y Pedro Jiménez de Marcuello fallecido en 1208. La última persona enterrada en este panteón fue Pedro Abarca de Bolea, conde de Aranda, muerto en Epila el 9 de enero de 1798. Quiso ser enterrado en este lugar donde reposaban sus antepasados pero en 1855 sus restos fueron trasladados al Panteón de hombres ilustres de Madrid. Existe una leyenda en la cual se dice que Jimena esposa del Cid Campeador fue enterrada en este panteón, cosa que no es cierta pues sus restos reposaron junto con los de su marido en San Pedro de Cardeñas y en la actualidad en la Catedral de Burgos. 

Una puerta situada junto a la escalera, comunica esta sala con las antiguas dependencias abaciales y junto a estas el horno y la masadería. Esta zona ha sido habilitada en la actualidad como Museo del Monasterio.
Iglesia románica (siglo XI): Frente a la escalera y al fondo de la sala de nobles una puerta formada por dos vanos rematados en medio punto comunica con la entrada a la iglesia románica o alta. La iglesia es una gran sala rectangular la cual podemos dividir en tres partes para su mejor comprensión: la cabecera, una nave intermedia ancha y la nave a los pies caracterizada por ser más estrecha que la zona intermedia. Fue mandada construir por el rey Sancho Ramírez y se corresponde con el estilo románico. 

La iglesia fue consagrada en el año 1094 por el arzobispo Amato de Burdeos con la presencia del hijo de Sancho Ramírez, Pedro I y miembros de la nobleza aragonesa. Sancho Ramírez impulsor de su construcción falleció antes de verla acabada. 
La cabecera formada por tres ábsides semicirculares excavados directamente en la roca, se abre a la nave mediante una triple arcada. El interior se adorna con arquerías ciegas formadas por arcos de medio punto que apoyan en capiteles con decoración vegetal toscamente labrados. Una imposta ajedrezada recorre la parte superior de la arquería. Los ábsides se cubren con bóveda de cuarto de esfera y el corto tramo recto que le precede con bóveda de cañón. El ábside central fue puesto bajo la advocación de San Juan Bautista, mientras que los laterales quedaban bajo la titularidad de San Miguel y San Clemente. El ábside central dispone de un total de siete arcos ciegos mientras que los laterales sólo disponen de cinco. Los ábsides está comunicados entre si por dos vanos formados por arcos de medio punto.
La embocadura de los ábsides está formado por arcos de medio punto formados por molduras en forma de bocel y un guardapolvos con decoración ajedrezada. Descansan los arcos en una triple columna con capiteles cuya decoración ha desaparecido. En esta iglesia es donde se guardaba el Santo Cáliz de la Última Cena. 
La nave de la iglesia tiene el primer tramo cubierto por la roca de la montaña, mientras que el resto de la nave se cubre con bóveda de cañón reforzado por arcos fajones de ladrillo que descansan en pilares adosados a los muros laterales. Esta nave se resuelve a base de tres tramos. A los pies del templo en el imafronte se abren un total de seis vanos de distintos tamaños rematados en forma semicircular. Los tres vanos superiores se abrieron en fecha posterior a la construcción del templo, mientras que central más grande podría ser en origen una puerta que daría acceso a la iglesia desde alguna construcción monástica en la actualidad desaparecida. Esta hipótesis se basa en que dicho vano se encuentra al mismo nivel del suelo por lo que más parece una puerta que una ventana de iluminación. En los dos últimos tramos a los pies los muros laterales se decoran con unas toscas arquerías ciegas de arco de medio punto. A los pies de la iglesia se situaba el desaparecido coro. 
Por una puerta situada frente a la entrada se s
ale al claustro. Es una puerta de estilo mozárabe probablemente trasladada hasta este lugar procedente de la iglesia baja. El arco que mira al claustro apoya en unas impostas decoradas con una doble línea sogueada. En el dovelaje corre una inscripción en letra mozárabe y en latín que dice: PORTA PER HA(N)C CAELI FIT P(ER)VIA CUIQ(UE) FIDELI + SI STUDEAD FIDEI IUNGERE IUSSA DEI que se traduce como: "Por esta puerta, cualquier fiel llega al camino del cielo, si además de la fe, aplica las leyes de Dios". Esta inscripción del siglo XII es posterior a la propia fábrica de la puerta que se fecha entre los siglos X o el XI.
Claustro (siglo XII): El claustro, uno de los más reproducidos de toda España y también de los más bellos tiene por techumbre la misma roca de la peña en donde se encuentra. Levantado hacia mediados del siglo XII es de planta rectangular (15 x 10 m.). En origen un muro hoy desaparecido cerraba el claustro por el norte lo que lo aislaba del exterior y lo dejaba oculto a la vista. 


Sobre un podio se alzan los arcos de medio punto decorados por un guardapolvos con ajedrezado jaqués. Los arcos se apoyan en columnas simples, dobles o cuádruples con ritmo alternante, mientras que en las cuatro esquinas descansan en machones de corte recto. Constan de basa y varias molduras con adornos de bolas. En la actualidad se conservan íntegros dos alas del claustro y un poco menos de la mitad de una tercera, habiendo desaparecido en su totalidad una cuarta ala. Las alas mayores situadas al norte y al sur disponía de diez arcadas mientras que los lados menores situados al este y oeste sólo seis.
 
Los arcos apoyan en ábacos decorados con hojarasca, grecas, follaje, trenzados etc, la
decoración de estos ábacos se han perdido en parte y otros han sido restaurados en forma neutra lisa. Sin lugar a dudas, lo más extraordinario de este claustro son sus capiteles historiados, labrados por dos maestros o talleres distintos en etapas diferentes, el más extraordinario el denominado Maestro de San Juan de la Peña o Maestro de Agüero que labró dos alas del claustro. Este maestro se caracteriza por la labra de los ojos, tremendamente acusados y grandes. Según autores, el momento de la labra se sitúa entre 1145 y 1175. A este maestro también se le conoce como el Maestro de Agüero ya que se cree que sus primeras manifestaciones artísticas se corresponden a este lugar. Los capiteles representan diversos ciclos temáticos: Génesis, Vida de Juan el Bautista, la infancia de Jesús y la vida pública de Jesús. Da la sensación que los capiteles han sido alterados en algún momento en su orden cronológico ya que hay escenas que están situadas fuera de su contexto. 

Cada capitel desarrolla varias escenas, distribuidas por las distintas facetas del mismo, algunos capiteles desarrollan amplias escenas mientras que otros representan escenas muy sencillas, algunos de ellos son de difícil interpretación y sólo nos podemos aproximar a su significado. 


Comenzamos nuestro recorrido por el extremo más cercano a la puerta y por su lado mas largo. La panda norte es la que queda frente al mirador cuya vista nos lleva al exterior del monasterio.
 

PANDA NORTE

Creación de Adán y Eva. El pecado original: La escena se corresponde con la panda este hoy desaparecida. Vemos a Dios creando a Adán que se encuentra tumbado en el suelo. En la escena del pecado original podemos ver a Adán sujetándose la garganta y tapándose los genitales. Junto a él el árbol del paraíso y la figura de Eva cuyo cuerpo se encuentra destrozado en su parte superior.
Castigo de Adán y Eva: El tema principal es Adán cultivando la tierra con un par de bueyes, el resto de los personajes se distribuyen por el capitel. Vemos  Eva hilando con una rueca y las ofrendas que hacen Caín y Abel, este sosteniendo un cordero. A Adán le falta la cabeza.
La Anunciación, La Visitación, La Natividad y el anuncio de los pastores: En el tema de la Anunciación vemos al Arcángel San Gabriel que lleva en su mano una cruz, elemento que no empieza a ser representado hasta el siglo X. En la Visitación vemos el abrazo que se dan María y su prima Isabel. En la Anunciación a los pastores, vemos representados en la parte inferior cuatro corderos que simulan ser los rebaños.
El sueño de José. La Huida a Egipto: La escena del sueño de José es tal vez el mas representativo del claustro y el más divulgado, en él vemos al ángel que desde el cielo anuncia a San José que debe partir. San José duerme plácidamente con un gorro puesto y muy bien arropado. En otra parte del capitel vemos representado tillo por la que asoman dos cabezas y que pueda corresponderse con la ciudad de Belén.
Los Reyes Magos ante Herodes. La matanza de los inocentes: Los tres Reyes Magos ante Herodes. En otra parte del capitel podemos ver a los sabios judíos que consultan las escrituras. En otra escena vemos el asesinato de un inocente o tal vez sea la muerte de Abel por parte de Caín. El hecho que ambos personajes sean adultos y que el asesino golpee con una azada es lo que lleva a pensar que la escena represente a Caín y Abel.
La danza de Salomé. El castillo de Herodes: Una de las escenas representa a un hombre que sobresale entre las torres del castillo, se cree pueda representar a San Juan Bautista en el castillo de Herodes. En otra escena una mujer bailando, puede tratarse de Salomé.
Aviso del ángel a los Reyes Magos
Los Reyes Magos camino de Belén: Vemos a los Reyes Magos montados a caballo camino de Belén.
Capitel moderno
La tentación de Jesús por el demonio
La Pesca milagrosa en el lago Tiberiades o la Vocación de San Pedro (capitel doble): Cristo caminando sobre las aguas. Los apóstoles van sobre barcas, destacan las olas que rodean las naves y como uno de los apóstoles lleva el timón de la barca.


PANDA OESTE

Milagro de las bodas de Canaá (capitel doble): Vemos una escena con el mantel puesto y viandas sobre la mesa, en otro lugar vemos a Cristo bendiciendo el agua que se convierte en vino mientras un sirviente va llenando las tinajas.
Jesús perdonando a la mujer adúltera: La escena más conocida es la que representa a Jesús con el brazo extendido dando permiso a la mujer adúltera para marchar. Esta escena también se considera que puede representar a la hermana de Lázaro anunciando al Señor que su hermano ha muerto.
La resurrección de Lázaro. Jesús en casa de Simón: Lázaro amortajado y Cristo con un cayado en forma de tau mientras con su mano hace la actitud de bendecir. Frente a él las hermanas de Lázaro, Marta y María. La segunda escena representa a María Magdalena que lava los pies de Jesús con un bote de perfume. En este caso la escena se representa con la entrega de un bote de perfume a Jesús por parte de María Magdalena
Entrada de Cristo en Jerusalén: Jesús entra en mula en Jerusalén mientras es aclamado con palmas. Detrás de él va un pollino.
La Santa Cena. El Lavatorio de los pies: La Última Cena, vemos a Jesús dando de comer a un apóstol, mientras este intenta coger el pez que hay en la mesa. San Juan aparece recostado sobre Cristo. La siguiente escena vemos a Jesús lavando los pies a los apóstoles.
Judas y los sacerdotes judíos
Monjes con libros: Se supone una escena habitual de la vida monacal.


PANDA SUR

Maiestas Domini  Cristo en Majestad como pantocrátor inserto en una mandorla mística. Junto a él cuatro ángeles con cartelas.
Capitel reconstruido
Parejas de grifos afrontados
Bautismo de Cristo: Cristo Jesús en el interior de una pila, sobre la cabeza la paloma del Espíritu Santo como señal de que desciende sobre Cristo.
Capitel sin identificar: Destaca en este capitel la presencia de un caballo, el resto del capitel está perdido.
Capitel vegetal de róleos

Leones: En el claustro falta un ala completa del mismo, esta desapareció en el incendio de 1675 y algunos de sus capiteles con decoración vegetal e historiada se encuentran distribuidos de forma aleatoria por el monasterio.

El muro que hace de medianera con la iglesia se encuentra cubierta con lápidas epigráficas correspondiente a necrológíos de los siglos XIII y XIV de monjes del monasterio. La única excepción es la del obispo Sancho de Huesca que es del siglo XI, pues falleció el 10 de diciembre de 1021 (de la era hispana).

En el claustro podemos encontrar dos capillas de construcción más moderna. La Capilla de San Victorián del siglo XV y la Capilla de San Voto del siglo XVII. Junto a la roca mana una fuente de agua. 

Panteón Real: Desde una puerta situada en la nave del evangelio de la iglesia, se entra en una capilla que en realidad era la antigua sacristía de la iglesia. Fue mandada reformar por el rey Carlos III, ya que se encontraba muy deteriorada desde el incendio de 1494. Las obras fueron iniciadas en 1770 siendo el encargado de la decoración y la dirección de la obra el escultor academicista Carlos Salas Viraseca de la Academia de San Fernando de Madrid. 
Al fondo de la sala en el centro de un retablo neoclásico se encuentra la figura de Cristo en la cruz y a ambos lados sendas esculturas de la Virgen María y San Juan, figuras todas ellas realizadas en mármol de Génova realizadas por el escultor catalán Carlos Salas Viraseca, menos el madero de la cruz que está realizado en jaspe. Sobre el frontón del retablo podemos ver un gran escudo de Aragón (la encina de Sobrarbe surmontada por la cruz de San Jorge, la cruz de Iñigo Arista y las cuatro cabezas moras), todo ello rematado por la Corona Real. En uno de los lados, veintisiete nichos cubiertos con placas de bronce dorado que albergan los restos de los reyes e infantes aragoneses. En el muro de enfrente cuatro grandes paneles de estuco en relieve realizados hacia 1781 por el escultor Pascual Ipás, cuñado de Carlos Salas. Los paneles representan escenas importantes de la historia de Aragón: Batalla del rey García Jiménez en Aínsa, la aparición de la Cruz a Iñigo Arista, el sitio de la ciudad de Huesca y su conquista por parte del rey Pedro I, y la cuarta y última la jura de los reyes de Aragón ante los prohombres del reino.

La decoración de la sala se completa con jaspes azulados traídos de Canfranc y un medallón de bronce dorado con el retrato del rey Carlos III realizado por el platero oscense José Estrada. La sala se cubre con una bóveda de medio cañón reforzada por arcos fajones.


Capilla de San Victorián:  Sobre este lugar se alzaba la antigua Sala Capitular. De estilo gótico florido, está considerado como panteón abacial. La entrada está formada por un arco apuntado abocinado y cinco arquivoltas decoradas que apoyan en columnas. La arquivolta interna se decora con un festón formado por arquillos y diez lóbulos. La arquivolta central se decora con 32 macollas, mientras que la arquivolta exterior se decora con cardinas. Sobre la clave del arco apuntado encontramos un escudo en losange con los palos de Aragón. Bajo el gablete de la portada hay una adarga también losangeada y sobre este un rombo con los palos de Aragón; y sobre este un casco visto por detrás y encima una corona real y sobre esta "Lo Rat Penat", todos ellos símbolos heráldicos de la ciudad de Valencia, no en balde el abad Juan Martínez fundador de la capilla era valenciano. 

Flanqueando el remate del arco conopial dos escudos con las armas del abad de San Juan de la Peña, el báculo, la adarga circundada y la mitra. 

Flanqueando la portada se alzan dos pináculos y en la parte más alta de la capilla una serie de óculos que dan luz al interior. En el muro interior que hace pared con la iglesia se puede leer una inscripción que dice en letras góticas: "Don Juan de Marqués, que fue monje y sacristán del Monasterio de San Victorián cuando era prior de San Pedro de Tabernas, sujeto a aquel cenobio, fue nombrado abad de este monasterio por Benedicto XIII, el Papa, desde Peñiscola el 15 de diciembre de 1412. Mandó edificar esta capilla bajo la advocación de San Victorián, abad, y puesta la primera piedra en los fundamentos por el mismo don Juan, abad, fue comenzada el 22 de julio de 1426 y terminada el 5 de noviembre de 1433".

La capilla se cubre con bóveda de nervada de crucería, los cuales se adornan con báculos, mitras, animales, ángeles y elementos vegetales. En uno de los laterales de la capilla se encuentra el arcosolio donde fue enterrado el abad Marqués que murió en el año 1437. Además de este abad hay cuatro abades más enterrados en la capilla: Aquilino, muerto en 1075 y primer abad del monasterio, su sucesor el abad Sancho fallecido en 1085, el abad Juan muerto en 1273 y el abad Francisco de Rosetó que murió en 1394. 

En el interior de la capilla se pueden encontrar restos de la decoración pictórica que tuvo, entre los cuales se pueden ver medallones con dibujos de pavos reales y algún crismón trinitario. 

Capilla de San Voto y San Félix: Mandada levantar por el abad Juan Briz Martínez en honor a los santos anacoretas fundadores del monasterio. Su creación tuvo lugar en señal de agradecimiento por haber salvado la vida de forma milagrosa cuando unas rocas desprendidas de lo alto de la montaña sólo llego a rozarlo. 



De planta cuadrada y estilo neoclásico, tiene una pequeña sacristía unida a ella. Una linterna ilumina el interior. Sobre la portada en un ático figuran las armas del abad fundador de la capilla y las armas de San Juan Bautista (el cordero y el banderín). La capilla fue construida hacia el año 1631 y lo más suave que se ha dicho de ella, es que es "inoportuna" ya que desmerece el conjunto sobre el que se levanta. 



viernes, 28 de abril de 2017

COELI DOOR CARTRIDGE (English version)

Published 04/28/2017

The last redoubt of the Carthusian monks in "Porta Coeli"

In Sierra Calderona, where the path ends, there is the Porta Coeli Carthusian (from the Latin Gate of Heaven), near the town of Serra (Valencia), the monastery is kept away from the world noise after eight centuries of silence. It is the only redoubt of Carthusian monks left in the peninsular rise and one of the three Spanish monasteries that survive with these silent monks. The Order was founded in 1084 by St. Bruno, is a Catholic and purely contemplative order. His motto: "The Stable Cross as the world spins". To enter this Cartuja is to go back seven hundred and fifty years. But access is difficult, special permission is needed and only men are allowed access. Only the prior can obtain information from abroad, and at his discretion can communicate to the rest of the monks.
Silence is considered fundamental to reach contemplation. The word is used only if necessary for daily tasks, although during the week there is a day, on Sundays, a recess that lasts from one hour to an hour and a half, and on Mondays, a walk of 3 hours outside the monastery, where You can speak freely. Extraordinarily, once a year, the whole community enjoys the so-called big walk, for a whole day. The Carthusian monks keep the three vows of poverty, chastity and obedience, but also keep two extra vows, which are stability in the monastery and the vow of conversion of customs, which seeks a growth of delivery to the Lord. There are two classes of monks: the Carthusian Fathers, who receive the priestly ordination, and the Carthusian brothers, who do not receive it. Among the brothers, they may be converted brothers, who make the profession of vows, just like the parents, and the donated brothers, who do not make solemn vows for life.
The History of the Cartuja of Porta Coeli
La Cartuja was founded on September 5, 1272, and the first stone was laid in 1274. It is the first built in the Kingdom of Valencia by Brother Andrés Albalat, confessor of Jaime I of Aragon and bishop of Valencia. The principles of the monastery were very modest, barely a hermitage and a courtyard enclosed with cells to house the first religious coming from the Carthusian Dei Scale in Tarragona. In time one of the most important, as it passed by kings, popes, cardinals, military. Near the Cartuja, in a cavity in the Mount of Cantera or Rodeno de Santa Agnes, Inés Pedrós Alpicat was living "Inés de Moncada", who was expelled after discovering her status as a woman. Among its walls came two eminent fathers of the order: Father Bonifacio Ferrer, who was prior of the Carthusian, becoming superior of the Order, besides brother of San Vicente Ferrer, and Father Francisco Maresme.
In 1385 began the construction of the major church and the rest of dependencies in Valencian Gothic style, with the economic help of Margarita de Lauria. The church was consecrated in 1400 under the protection of Martin I of Aragon, later were added two cloisters Renaissance. It was a prosperous monastery that led a peaceful life for centuries, until the confiscation of Mendizábal in 1835. The monks were exclaustrados and the cartuja was auctioned with all its dominions.
In 1867, an attempt to recover the monastery on the part of the Order failed, Vicente Bertrán de Lis, merchant, liberal politician and banker of the Royal House became the new owner. In 1872 the state embargoed the monastery to a descendant of Bertrán de Lis, passing the property to Lino Alberto Reig. Thirty years later it would become a hospital for tuberculosis patients. In 1939, after the Spanish Civil War, the grounds of the Cartuja housed a concentration camp with up to 4,400 Republican prisoners. The site of the former concentration camp is now occupied by Doctor Moliner Hospital. It is estimated that 2,238 people were shot there in 1939. In fact, many of those killed in the Portaceli field due to tuberculosis were shot, according to the Serra civil registry. According to the oral testimonies collected by Professor Ballester Artigues
Detained in the concentration camp from the region of Marina Alta (Alicante), the treatment received there by the "prisoners of war" was inhuman. An example of this is that the food that family members with much effort sent them most of the time was burned. The process was carried out through a cruel ceremony or ritual that consisted of taking the prisoners to the patio, making them sing the Face to the Sun with their arms raised while they watched as everything they had received from their families was sprayed with gasoline And was set on fire amid the jokes of the military jailers. In 1943 takes over the Provincial Council, which donates the monastery to the Carthusian monks who came from the Cartuja de Miraflores.
An architectural gem
The architectural complex contains four cloisters and a curious aqueduct that brings water from the Fuente de la Mina or Fuente de la Hoya. Although its origin was Gothic, the current church is neoclassic. The Trastámara were the great protectors of the Carthusians and especially the Catholic Monarchs

The Cartuja of Porta Coeli, happens to be the place of origin of one of the most important works of Valencian literature, the Valencian Bible that was translated by Bonifacio Ferrer between 1477 and 1478, is therefore the first bible translated from Latin to Valencian language. In 1498 the Inquisition, which only recognized the authority of the Vulgate, declared this work as dangerous to the faith, and ordered to deliver and burn all the copies. A fire in Stockholm in 1697 destroyed the only known copy of this work. The incunabula was totally destroyed, saving only one leaf of the same, which is conserved in Hispanic Society of New York.

Jan Gossaert Mabuse



Cristo entre la Virgen María y San Juan Bautista
Nacido posiblemente en Maubege, hacia 1478 y muerto en Amberes en 1532. Pintor y grabador flamenco, en sus primeras tablas sigue la tradición de Jan van Eyck y Hugo van der Goes, lo que para algunos supone una formación en Brujas. Por otro lado, su lenguaje ­tardogótico flamígero se inscribe perfectamente en la corriente del manierismo antuerpiense, como demuestran los dibujos firmados Matrimonio místico de Santa Catalina y Visión del emperador Augusto. Un viaje a Italia en 1508, con su protector Felipe de Borgoña, supone un cambio importante en su pintura. Visita Trento, Verona, Mantua, Florencia y Roma, donde se le encarga copiar obras de la Antigüedad clásica. De los dibujos realizados durante este viaje destacan Coliseo, Espinario y Decoraciones clásicas y Apolo. En la época posterior al viaje apenas tuvo el tiempo necesario para digerir su aprendizaje clásico, porque se le encargó abundante pintura religiosa, fuertemente enraizada en la tradición de los primitivos flamencos: Cristo entre la Virgen María y san Juan Bautista y Adoración de los Magos, entre otras. Solo desde 1515 pudo sacar provecho de su repertorio clásico italiano. 

La Virgen con el niño
Felipe de Borgoña le encargó la decoración de un palacio Renacentista, con temas profanos que incluían desnudos de tamaño natural, sin precedente en la pintura de los Países Bajos. Neptunus y Amphitrite es la única obra que puede reflejar este conjunto monumental perdido. En ese mismo año diseñó los bocetos del carro fúnebre para los funerales de Fernando el Católico en Bruselas. Cuando Felipe de Borgoña fue nombrado obispo de Utrecht en 1517, Jan Gossaert le siguió a su nueva residencia, el castillo de Duurstede. En 1523 fue llamado a la corte de Malinas para restaurar las tablas de la colección de Margarita de Austria y fue alojado en la casa de ­Conrad Meyt, escultor de la corte de Margarita. Después de la muerte de su protector, Jan Gossaert volvió a ­Zelanda y Middelburg. Mientras su taller se dedicaba a reproducir pequeños cuadros en el estilo del maestro, Gossaert trabajó únicamente para una clientela importante, para la que hizo retratos excelentes con un fondo oscuro, a veces de perfil o en trampantojo, como había aprendido en Italia de modelos florentinos. Des­ta­can los retratos de Jean Carondelet, Hombre al rosario y Pareja mayor y Los ­hijos de ­Christian II de Dinamarca. Muere en Amberes, al servicio de Mencía de Mendoza, condesa de Nassau, el 1 de octubre de 1532. Su familia se quedó en Middelburg, donde su hijo, Pieter, trabajó igualmente como pintor. El arte de Gossaert, profundamente personal e innovador, apenas ejerció influencia en los artistas contemporáneos, pero sí en el arte de la siguiente generación.


Francisco de los Cobos y Molina





ORDEN DEL TEMPLE: El inicio del fin (Capitulo 13º)




El Temple era demasiado poderoso. A principios del siglo XIV ya no tenía que mantener castillos y tropas en Tierra Santa, y aunque las rentas señoriales estaban cayendo debido a la crisis que comenzaba a sentirse en toda Europa, seguía disponiendo de dinero y propiedades; un oscuro complot empezó entonces a urdirse contra los templarios.

Desde 1285 reinaba en Francia Felipe IV, nieto de Luis IX el Santo, el que fuera ascendido a los altares por el papa Bonifacio VIII en 1296, sólo veintiséis años después de su muerte. Felipe IV es conocido con el apelativo de «El Hermoso», dada su elevada estatura, su altivez, su tez pálida y su rubia cabellera. El monarca era un hombre de fuerte carácter y estaba empeñado en hacer un gran reino. Durante buena parte de su vida se había enfrascado en guerras para ampliar los territorios de la corona de Francia, lo que le había costado mucho dinero; la guerra contra Flandes había dejado las arcas reales muy menguadas y con enormes deudas
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Para hacer efectivas las dotes de su hermana Margarita, a la que casó con el rey Eduardo I de Inglaterra, y de su hija Isabel, que contrajo matrimonio con el príncipe de Gales, tuvo que pedir dinero al Temple; a su amigo el tesorero de París, Hugo de Peraud, que le concedió en préstamo. Las deudas contraídas por Felipe IV con el Temple eran enormes; sabía que jamás podría pagarlas. Fue entonces cuando comenzó a maquinar su plan para destruirlo. Por otra parte, Felipe IV ansiaba controlar a la Iglesia y someterla a un tributo, a lo que se oponía el papa Bonifacio VIII, quien había publicado la bula Clericí laicos, en 1296,  por la que se aplicaba la excomunión a cuantos exigieran impuestos extraordinarios al clero sin el acuerdo del papa. Con intereses tan encontrados, el conflicto entre el rey de Francia y el papa parecía inevitable.

Felipe IV consideraba que intervenir en el control de las rentas que se producían en sus dominios, incluidas las eclesiásticas, era un derecho feudal, en tanto que el papa Bonifacio defendía que el poder del sumo pontífice estaba por encima de cualquier otro en la tierra; en la bula Unam Sanctam llegó a afirmar: «Toda criatura humana está sometida al pontífice romano y su sumisión es indispensable para su salvación». La tensión iba en aumento; en 1297, el rey Felipe declaró ante dos delegados pontificios que el gobierno temporal de su reino era suyo, y para demostrar al papa quién era el dueño, expulsó al obispo de París de su puesto. El siguiente paso consistió en crear un impuesto que gravaba a los eclesiásticos. El conflicto estaba servido.

Bonifacio VIII era un estorbo para el rey de Francia, los agentes del monarca pusieron en marcha una intensa campaña para desacreditar al papa, que fue acusado de herejía y sodomía. El plan diseñado por Felipe IV lo consumó uno de sus hombres de confianza. Se trataba de Guillermo de Nogaret, nacido hacia 1265. Había estudiado leyes en Montpellier y había sido juez real en Beaucaire en 1295. Felipe IV se fijó en él y le encomendó la misión de acabar con el papa. La ascensión de Nogaret fue meteórica, preparó hasta veintinueve acusaciones contra el papa, entre otras las de sodomía, herejía, robo, hechicería y asesinato. El papa respondió excomulgando a Felipe IV y colocando a todo el reino de Francia bajo interdicto.

Nogaret fue enviado a la localidad italiana de Agnani, donde se encontraba Bonifacio VIII, para amedrentarlo. Las tropas francesas pusieron sitio a la ciudad en septiembre de 1303, y entraron en ella dirigiéndose enseguida a la residencia papal. Un sicario de Nogaret, llamado Sciarra Colonna, florentino y miembro de una importante familia entre la que había dos cardenales a los que Bonifacio había excomulgado (Pedro y Jaime Colonna) abofeteó al papa sin siquiera quitarse el guante. La humillación para la Iglesia fue terrible, y Bonifacio VIII no pudo soportarla; el papa, abatido, ofendido y humillado, murió a las pocas semanas, se dijo que de vergüenza. Sus sucesores, Benedicto XI, envenenado en julio de 1304 y sobre todo Clemente V, elegido tras estar más de un año vacante la sede de San Pedro, se plegaron a los intereses de Francia. Clemente V llegó incluso a levantar la excomunión sobre los dos cardenales Colonna que habían apoyado a Felipe de Francia en contra de Bonifacio VIII.

El rey de Francia guardaba su tesoro en el complejo que el Temple tenía en París; sabía que esta orden militar disponía de dinero suficiente para que se acabaran los apuros económicos de la corona. Los templarios conocieron las intenciones de Felipe IV, el cual se las había comunicado al papa y éste a Jacques de Molay. El maestre convocó un cónclave de la Orden en París entre los días 24 y 29 de agosto de 1305; allí les transmitió a los comendadores lo que un año antes le había dicho el papa Benedicto XI. Pero este pontífice había muerto sin convocar la cruzada, y en noviembre fue elegido en Viterbo el arzobispo de Burdeos, un francés llamado Bertrand de Got, que era un hombre fiel al rey francés.

Felipe IV, el 29 de diciembre de 1305 hizo votos de cruzado y tomó la cruz, emulando a su abuelo Luis IX, proponiendo al papa la fusión de las órdenes militares para una mayor eficacia en su labor de defensa de la cristiandad; la nueva orden resultante sería dirigida por uno de sus hijos. En realidad estaba tratando de ganar tiempo, pero la crisis empezaba a tener serias consecuencias. Tuvo que devaluar varias veces la moneda, sin que estas medidas supusieran ninguna mejora. Los momentos más graves se vivieron en los primeros meses de 1306 en París, estalló una revuelta popular de tal magnitud que el mismo rey se vio obligado a refugiarse en el recinto del Temple, el bastión más poderoso de toda la ciudad. La hipocresía del monarca y su difícil situación le llevaron a solicitar ser admitido en el Temple como miembro honorífico de la orden, pero los templarios le negaron el ingreso. El monarca consideró este rechazo como una ofensa que no olvidaría.


En la primavera de 1306 comenzaron a correr los primeros rumores de que los templarios realizaban prácticas y ritos maléficos. Los agentes de Felipe IV, instruidos por Nogaret y por Pedro de Blois, elaboraron panfletos en los que se acusaba al Temple de todo tipo de delitos, difundieron acusaciones de que estos caballeros obligaban a los novicios a realizar ritos imciáticos, a escupir sobre el crucifijo, a tener relaciones homosexuales y a adorar a ídolos. Para un cristiano esos delitos acarreaban la muerte. Los rumores fueron creciendo y se extendieron por toda Francia. En julio los judíos fueron expulsados de Francia y buena parte de sus bienes pasaron a la corona.

Estos comentarios llegaron a los oídos de Jacques de Molay, maestre del Temple, estando en la isla de Chipre. Inmediatamente embarcó rumbo a Europa. La travesía fue rapidísima, pues el 12 de noviembre ya estaba en Poitiers, donde se reunió con el papa y con el maestre del Hospital. Traía un memorando en el que descartaba la propuesta de fusión, alegando que el Temple era más rico que el Hospital, y por tanto saldrían perdiendo con la unión. Además, propuso que el papa predicara una nueva cruzada.

Jacques de Molay pidió al papa Clemente V que abriera una investigación sobre los rumores que circulaban ya por todas partes sobre los presuntos escándalos protagonizados por los templarios. El pontífice accedió y el 24 de agosto de 1307 anunció que se iniciaba un proceso para averiguar qué había de verdad en aquellas acusaciones. Mientras Tanto Felipe IV tramaba una encerrona. El día 14 de septiembre de 1307 envió a todos los oficiales de sus reinos una circular en la que les ordenaba que estuvieran dispuestas unas fuerzas armadas para la noche del 12 de octubre, y además añadía otra orden sellada con el mandato de que no se abriera hasta ese mismo día 12. La orden secreta indicaba que todos los caballeros templarios destinados en las encomiendas de Francia fueran arrestados bajo las terribles acusaciones de cometer pecado de orgullo, de avaricia, de crueldad, de celebrar ceremonias degradantes, de proferir blasfemias, de practicar ritos idólatras y de sodomía.

Parece increíble que los templarios nada supieran sobre la tragedia que sobre ellos se avecinaba. Ni siquiera el maestre Molay adivinó lo que iba a ocurrir, poco antes del día señalado para su apresamiento recibió una invitación del rey para asistir en París a las exequias por la muerte de Catalina de Courtenay, esposa de Carlos de Valois, hermano del soberano; al maestre se le concedía el honor de sostener el paño fúnebre. Nada le hizo presagiar que al día siguiente iba a ser preso. Molay ha sido tildado de «poco imaginativo, inflexible y carente de astucia». No sospechó lo más mínimo de las intenciones del rey, y por ello los templarios fueron sorprendidos sin que ofrecieran la menor resistencia.

En la orden remitida el 14 de septiembre a todos los senescales del reino, Guillermo de Nogaret indicaba que el día 13 de octubre todos los templarios de todas las encomiendas del reino de Francia deberían ser apresados a la misma hora y confiscados todos sus bienes. El canciller de Francia, que era además arzobispo de Narbona, dimitió el 22 de septiembre, y Felipe IV nombró entonces a Nogaret para ocupar este cargo. En un mes los oficiales del rey pusieron en marcha un complejo sistema operativo que funcionó perfectamente. Poco antes de amanecer el 13 de octubre de 1307, los guardias de Felipe el Hermoso entraron a la vez en todos los conventos y residencias de los templarios y los apresaron sin el menor contratiempo.


Jacques de Molay fue arrestado en París, tras haber participado en la ceremonia fúnebre de la cuñada del rey. Ningún templario se resistió a la orden de su captura. El despliegue policial fue enorme, pues fueron apresados a la vez todos los miembros del Temple. ¿Cómo es posible que fueran capturados sin resistir? Da la impresión de que se dejaron atrapar convencidos de que lo que les estaba ocurriendo era como una pesadilla, que a ellos, a los caballeros que más habían peleado por defender los Santos Lugares, los que más hermanos muertos habían dejado en los campos de Tierra Santa, no les podía pasar cuanto en verdad sí estaba sucediendo.